Ourense

El mejor banco de la Ribeira Sacra

Ourense

EN OURENSE

El mejor banco de la Ribeira Sacra

"O mellor banco da Ribeira Sacra", una iniciativa de la asociación Móvete por Nogueira,  lleva tres meses situado en el mirador de A Pena do Pobre.
photo_camera"O mellor banco da Ribeira Sacra", una iniciativa de la asociación Móvete por Nogueira, lleva tres meses situado en el mirador de A Pena do Pobre.

La moda de los "asientos" bonitos que empezó en los acantilados de Loiba, en Ortigueira, tiene nueva versión ourensana con vistas a la curva de A Ferradura, la panorámica más fotografiada de los cañones del Sil

De esos "¿por qué no?" que terminan en grandes ideas nació el "mejor banco de la Ribeira Sacra" hace tres meses. La moda que empezó en los acantilados de Loiba, en Ortigueira, sentó a miles de turistas en diferentes puntos de la geografía gallega en apenas un par de años. La versión ourensana más reciente está a 11 kilómetros de Luíntra y mira a la curva de A Ferradura, la más famosa del cañón. "Sí, la de las fotos", dice Esperanza Fernández, secretaria de la asociación Móvete por Nogueira y primer "clavo" del banco.

"No se puede acceder en coche. Así lo quisimos. El objetivo es que el visitante descanse y se olvide de todo con unas vistas maravillosas", explica Fernández. Cita la panorámica de memoria. Uno se sienta y ve el embarcadero de Santo Estevo, viñedos, la Albariza do Vello -donde antiguamente se colocaban las colmenas- y los cañones en todo su esplendor.

CARPINTEROS POR UN DÍAbanco en construccionnnn_result

Desde Móvete por Nogueira quieren recuperar y divulgar el patrimonio de Nogueira de Ramuín, una vocación que siguen Esperanza Fernández y el resto de miembros. "A diario estamos cuatro. Hacemos de carpinteros, desbrozamos, limpiamos y lo que haga falta", se ríe, para contar a continuación cómo llevaron el banco a su sitio, en el mirador de Pena do Pobre. "En todoterreno lo llevamos hasta una zona, pero después todo el camino andando. A través de nuestro sudor. También lo montamos nosotros", cuenta.

El deseado mapa para acceder al banco también es obra de uno de sus miembros, que dejó un croquis en papel y bolígrafo en el grupo de Facebook de la asociación, donde futuros visitantes preguntan cómo llegar. En el plano, improvisado la sorpresa no es el banco. Hasta él, un par de miradores en los que la asociación aconseja detenerse: el de Pedome y A Pena do Pobre. Al llegar a este último, solo habrá que caminar unos metros para sentarse en uno de los paraísos de la Ribeira Sacra.

El dibujo de la asociación es el mejor GPS tradicional, armónico con el objetivo del banco: desconectar del mundo, alejarse del ruido en el corazón de la Ribeira Sacra. "Esperamos encontrar allí a miles de paseantes perdidos y sin perder que decidieron darle una oportunidad a nuestro entorno", declaran desde Móvete por Nogueira. Hay que llegar hasta Alberguería (Cerreda), aparcar el coche y el pensamiento y emprender un camino de un kilómetro y 800 metros lleno de miradores hasta el esperado descanso.

LOS OTROS BANCOS OURENSANOS

El de la Ribeira Sacra es el último en una lista tan indeterminada como el número de rincones de la geografía ourensana en la que cada paisano ve su tierra desde el "mejor" ángulo. Pero de los conocidos, el primero fue el de Montealegre. Este asiento para enamorarse de la ciudad se colocó en 2015 y muestra Auria a vista de pájaro.

Más tarde llegó el de Padrenda, con vistas a dos países, dos provincias y ocho concellos. La panorámica más internacional está en el alto del monte Lodairo, y tiene su propia ubicación en Google Maps.

Antes de ellos, un banco de piedra en Cualedro ofreció en el verano de 2015 las vistas más desoladoras. Desde él, los ojos miran a 3.000 hectáreas quemadas por un incendio forestal. Llegaron a bautizarlo como el "banco más triste del mundo" y hoy se llama "El banco de la Esperanza". La Serra do Larouco y sus vecinos intentan recuperarse de las heridas dos años después, organizando actos, plantando árboles y recordando el día que aquel devastador fuego les obligó a empezar de cero.