Obituario | Jesús Morán, nuestro queridísimo “Lipoides”
Obituario
Su vida sacerdotal y docente le llevó por distintos destinos: Puertollano, A Coruña, Zamora, Ourense, Vigo,...
Tomé, recordado don Jesús, su apodo igual que el día de nuestras Bodas de Plata. Con todo cariño para nuestra generación seguirá siendo siempre el queridísimo y respetado…”Lipoides”.
Sí, nos ha dejado a los 100 años don Jesús Morán un salesiano muy peculiar con un carácter a veces difícil como podían certificar don Pepiño o el mismo Tomás Lisnier. Tenía un concepto muy especial del reloj y los timbres del cambio de hora en las clases él los “desconocía”. Era entregado a su materia. A nosotros nos dio clases de ciencias naturales y quedamos de la cristalización mineral hasta bien arriba del gorro.
Sus clases eran un poema y hoy vemos muy bien el esfuerzo que en ellas hacía y también lo muchísimo que le hicimos sufrir y las incontables anécdotas con Álvaro Bobillo o Moncho Fortes. ¡Un poema! Y sobre todo las frases que don Jesús les soltaba a ambos los dos. También es cierto que tenía predilección por algunos que se aprovechaban de su benevolencia…
Celebraba misa a las 9 y yo, que era el monaguillo, fui testigo de algunas anécdotas dignas de un sainete. Como cuando mi amigo Alfredo Freixedo me puso aquella falta por llegar tarde después de ir al cuarto número 40 a buscarle para celebrar la misa. Y llegaba tarde para enfado de Lisnier.
Había nacido en Layoso, cerca de Piñeira de Arcos (10.04.1921) en una numerosa familia con varios hermanos religiosos y falleció en León en una fecha muy salesiana (8.12.2021) donde vivió retirado el final de su vida después de haber pasado por múltiples destinos.
Vivió él y su familia momentos muy difíciles durante la guerra y postguerra. Mohernando fue la casa salesiana en la que hizo su noviciado que terminó en Astudillo y Carabanchel. Su Profesión solemne fue el 16.08.1942. Pasó también por Salamanca hasta que el obispo Eijo y Garay le ordenó sacerdote en Carabanchel el 20.12.1952.
Su vida sacerdotal y docente le llevó por distintos destinos: Puertollano, A Coruña, Zamora, Ourense, Vigo (en las dos casas salesianas), para recalar finalmente en A Coruña desde 1969 hasta 2019. Una vida muy larga.
Sin lugar a dudas don Jesús Morán seguirá siendo uno de los puntos de referencia para los de nuestra generación, que sinceramente le pedimos perdón por cuantos momentos y rabietas le hicimos pasar. Pero también es cierto que nuestro cariño hacia él fue siempre en aumento a medida que fueron pasando los años.
Fallece justo en el aniversario de la fundación de la Obra Salesiana cuando Don Bosco acogió al a Bartolomé Garelli, un niño traste pero que sabía solamente silbar. Usted, don Jesús sabía muchas más cosas y hoy Don Bosco le habrá ayudado a valorarlas.
Descanse en paz, añorado don Jesús Morán, nuestro queridísimo “Lipoides”.n
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