De la devoción al papa al culto del papado
José Ramón Hernández Figueiredo
Al comienzo del tercer milenio de la era cristiana, la santidad de un papa puede aparecer a los ojos de muchos como un hecho que se da casi por descontado, especialmente después de que a los ojos de todos se haya consumado hace pocos años la dolorosa fase final de la existencia de Juan Pablo II y se hayan celebrado sus exequias en la presencia de los poderosos de todo el mundo, por no hablar del increíble número de cuantos se han acercado a venerar sus restos mortales en la basílica vaticana y de su próxima canonización. Comportamientos análogos se dieron en los pontificados de Pío XII y Juan XXIII, siendo el siglo XX muy meritorio en este sentido, al destacar todos los papas por su grandeza y santidad ante los desafíos de los tiempos contemporáneos.
28 feb 2014 - 14:41