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La Administración General del Estado subastará el 18 de septiembre tres cuartas partes de la finca
El emblemático inmueble ubicado en el corazón del Parque do Xurés formaba parte del plan de desarrollo sostenible del parque natural ourensano diseñado por el anterior gobierno bipartito de la Xunta, cuya Consellería de Medio Ambiente -entonces presidida por el socialista Manuel Vázquez y con el celanovés Xosé Benito Reza como director xeral de Conservación da Natureza- llevó a cabo la adquisición del inmueble para su reconversión en un centro museístico.
Una resolución de la Delegación de Economía y Hacienda en Ourense confirma la enajenación en subasta pública de tres cuartas partes de la finca, con un valor inicial de 177.337,50 euros. La decisión, señalaban los técnicos del citado departamento, forma parte del procedimiento habitual cuando el edificio no tiene un uso definido durante un periodo de tiempo determinado. 'Nosotros no tenemos ni posibilidades económicas de asumir su compra, ni lo habíamos previsto en los presupuestos', lamentaba la alcaldesa de Lobios del Partido Popular, Mari Carmen Yáñez.
HISTORIA Y LEYENDA
La subasta de la 'Casa Escusalla' es la última losa que la Xunta de Galicia ha dejado caer sobre la Baixa Limia, tras la paralización de importantes proyectos de dinamización turística comarcal como la recuperación de las pallozas 'Cortes de A Carballeira' en Entrimo o la creación de la primera aldea medioambiental de Galicia en Salgueiros (Muíños), donde se invirtieron más de tres millones de euros procedentes de los fondos europeos.
Una ruta circular, señalizada y promocionada por el Parque do Xurés bajo la denominación Ruta Río Mao, permite descubrir la belleza pétrea de esta antigua edificación, conquistada por la maleza desde hace años. Objeto de curiosidad y orgullo para visitantes y vecinos, respectivamente, a su alrededor giran decenas de historias sobre su origen (desde antiguo cenobio hasta sede de la Inquisición) y también leyendas de fantasmas; el más conocido Marrequiño, un fraile sin cara que aprovechaba el silencio de la noche para deambular por la vivienda.
La documentación que se conserva recoge que el inmueble fue construido en 1727 por el sacerdote de Manín José Martínez de Parga como casa rectoral. Tras su muerte pasó de unos clérigos a otros hasta que, con la Desamortización de Mendizábal, cayó en manos privadas. 'Un cantero de Padrón adquirió la vivienda y en 1931 la heredan sus cuatro hijos. Tres mantuvieron la titularidad -la que ahora está en manos de la Administración- pero el cuarto vendió su parte por 1.750 pesetas y un traje nuevo. Fue en ese momento cuando la casa perdió su habitabilidad y también el rastro del actual propietario, por la dispersión de la familia', relata José Lamela, escritor y concejal socialista en Lobios, municipio que dirigió entre 2007 y 2011.
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