Tres vecinos encuentran petroglifos en Lobeira que Nós dejó señalizados en su revista

Arqueología

Tres amantes de la historia descubren, siguiendo a Cuevillas y Lourenzo, un castro con restos de la Edad de Piedra

Las "cuncas" escavadas en la piedra que corona el castro de Crastelo, en Lobeira.
Las "cuncas" escavadas en la piedra que corona el castro de Crastelo, en Lobeira.

La catalogación de los castros en Terras de Lobeira, firmado en el año 1933 por Florentino López Cuevillas y Xurxo Lourenzo Fernández, hermano del etnógrafo Xoaquín Lourenzo, quien también participó en los trabajos de campo, ha servido de base para que tres vecinos de A Baixa Limia, amantes de la historia y la naturaleza, hayan redescubierto el castro de Crastelo, en la parroquia de San Xés de Vilariño (Lobeira). "É un castro que esta sen excavar nin investigar e que nos atopamos seguindo os pasos de Lourenzo Fernández e Florentino Cuevillas na revista Nós", relata David Pérez, arqueólogo de la expedición protagonizada por el monte de Torneiros (Lobeira) de la que también formaron parte Marta Delgado y Abel do Valoiro.

Después de varios intentos y tras "pelearse" con toxos y xestas, el grupo alcanzaba la cima siguiendo las indicaciones de la revista Nós y también las referencias de algunos lugareños. "Como premio, na croa do castro, achamos unha pedra cuns petroglifos espectaculares, coviñas ou cazoletas distribuídas e orientadas ao nacente, con todo o Xurés en fronte e os picos de Fontefría", relata Pérez sobre un conjunto de petroglifos del que no había constancia escrita.

Los grabados de la Edad de Piedra, a priori, pasaron inadvertidos para los intelectuales de la Xeración Nós, quienes sí dejaron constancia en sus escritos de la existencia de restos de una gran piedra. "Polo que se ve, o castro foi utilizado como pedreira nun momento dado e, aínda que o gran penedo foi desfeito, consérvase outro que é onde descubrimos as coviñas, haberá unhas 50", enumera David Pérez, quien explica que los agujeros excavados en la piedra, que probablemente daten "do neolítico calcolítico, sobre o anos 3.000 a. C., "case seguro que estean asociados a cultos ou rituais relixiosos relacionados cos astros e coa natureza", dice.

"Carballeira" de cine

El yacimiento se ubica a 900 metros sobre el nivel del mar, en la ladera de la sierra de A Cabreira, entre el regato de Grou y el Corgo do Poleiro. "As vistas son grandiosas e o entorno, un bosque de cine, cunha carballeira preciosa", describía Pérez. Ilusionada y feliz por el hallazgo, Marta Delgado, promotora de Mira Xurés, apuntaba la necesidad de proponer al Concello de Lobeira la limpieza de apenas 200 metros del camino y su señalización para facilitar el acceso al castro.

En la actualidad, Lobeira cuenta con un total de siete castros. Además de Castrelo en San Xés, están los de A Coroa y A Xulleira en Santa Cristina; O Castro y A Fraga, Cota en A Vila y Castelo de San Adrao en Cabaleiros. En sus estudios sobre Terras de Lobeira, Cuevillas y los hermanos Lourenzo Fernández ya destacaban la alta densidad de asentamientos castrexos en relación con la extensión territorial, con 10 parroquias distribuidas en 68,9 kilómetros cuadrados.

Desde el Concello de Lobeira, el regidor Antonio Iglesias mostraba su sorpresa por el hallazgo y, adelantándose a los datos e información que previsiblemente recibirá del grupo, comentaba a este periódico su disposición para poder llevar a cabo la limpieza sugerida. Algo que ya realizaba este mismo año en otros yacimientos arqueológicos del municipio, como el cercano de Coroa, dentro de la misma parroquia de San Xés.

Un concello con un importante legado patrimonial

El patrimonio de Lobeira es quizás el menos conocido, aunque no por ello menos importante, de los cinco concellos de A Baixa Limia. La riqueza megalítica de la Serra do Leboeiro es su mejor y más destacada carta de presentación, pero no la única. A las "mámoas" que comparten en la "raia" con Portugal, hay que añadir los siete castros y el legado romano, con la calzada Vía Nova y el popular Ponte Pedriña que salvaba el río Limia, hoy anegado por el embalse de As Conchas, como referentes. En el haber de Lobeira, también sobresale su patrimonio religioso y, de índole civil, los restos del antiguo monasterio de Cabaleiros.

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