José Manuel Villar, rector del Santuario de Os Milagros: “La Novena supone una invitación a volver a la raíz de nuestra fe”

ENTREVISTA

El rector del Santuario de Os Milagros, Juan Manuel Villar, afirma que uno de los objetivos de este año durante La Novena es potenciar el sentido de peregrinación, acogida y evangelización

El rector de Os Milagros, José Manuel Villar.
El rector de Os Milagros, José Manuel Villar. | La Región

El rector del Santuario de Os Milagros y este año también predicador de la Novena, José Manuel Villar, repasa el significado que tiene para todos los fieles.

Pregunta. ¿Cuál es el lema de la Novena de este año 2026 y qué significado tiene para los fieles?

Respuesta. El lema de este año es “En el Carballo bendito que Dios floreció, María en el alma su gracia nos sembró”. Es un lema muy unido a la historia y a la tradición de este Santuario, pero también profundamente actual. El Carballo bendito nos lleva a los orígenes, a ese lugar en el que la tradición sitúa la presencia maternal de María. Pero no queremos quedarnos únicamente en el recuerdo. El lema dice algo precioso: Dios floreció y María sembró. Y esa semilla es la gracia de Dios que sigue cayendo hoy en el corazón de cada peregrino.

R. Miles de personas llegan a Os Milagros con su propia historia: agradecimientos, preocupaciones, enfermedades, problemas familiares, esperanzas… María acoge todo eso y nos conduce siempre hacia Cristo. Por eso queremos que esta Novena sea una invitación a volver a las raíces de nuestra fe y dejar que Dios vuelva a florecer en nuestra vida. Cada jornada tendrá además una intención especial: emigrantes e inmigrantes, ancianos y enfermos, cristianos perseguidos y misioneros, pobres y necesitados, sacerdotes y vocaciones, familias, jóvenes, nuestra Iglesia diocesana y la vida consagrada. Queremos poner a los pies de la Virgen la vida real de nuestra gente.

P. ¿Qué destacaría en el desarrollo de la Novena de este año?

R. Más que hablar de grandes cambios, hablaría de renovación dentro de una tradición que queremos cuidar. La Novena de Os Milagros tiene una identidad muy arraigada en nuestro pueblo y sería un error cambiar por cambiar. Lo importante es que una tradición tan hermosa no se convierta en una simple repetición.

R. Este año queremos potenciar especialmente el sentido de peregrinación, acogida y evangelización. El Santuario no puede ser únicamente un lugar al que se viene a cumplir una tradición o a asistir a una celebración. Queremos que quien llegue encuentre una puerta abierta, un sacerdote disponible, la posibilidad de confesarse, de celebrar la Eucaristía, de rezar y también de ser escuchado.

R. Y quizá hay una novedad que se repite cada año y que nunca deja de sorprendernos: la cantidad y diversidad de personas que siguen acercándose a la Virgen. Mayores que llevan toda una vida viniendo, familias, jóvenes, personas que caminan durante la noche… La Virgen sigue convocando. En una sociedad en la que tantas veces hablamos de secularización, contemplar a miles de personas peregrinando hacia Os Milagros es también un signo que merece ser escuchado. El propio Santuario mantiene, durante todo el año y de una forma especial durante el tiempo de Novena, la disponibilidad para ofrecer el acompañamiento espiritual y las diversas celebraciones litúrgicas.

P. ¿Cuáles son los desafíos a los que se enfrentan en estos tiempos los fieles ourensanos?

R. Creo que uno de los grandes desafíos es pasar de una fe heredada a una fe personalmente vivida. Ourense conserva unas raíces cristianas muy profundas, pero ya no podemos dar por supuesto que la fe se transmite automáticamente de padres a hijos. Tenemos delante el reto de las nuevas generaciones, de muchas familias alejadas de la práctica religiosa, de la soledad de nuestros mayores, de la despoblación de tantos pueblos y de una sociedad acelerada en la que cuesta encontrar espacios para Dios, para el silencio y para preguntarse por el sentido de la vida.

R. Pero no debemos mirar esta realidad con pesimismo. Es también una oportunidad para evangelizar de nuevo. La religiosidad popular y los santuarios tienen aquí una misión muy importante. Hay personas que quizá no se acercan habitualmente a una parroquia y, sin embargo, caminan kilómetros para encontrarse con la Virgen de Los Milagros. Nuestra tarea no es juzgar su fe, sino acogerla, acompañarla y ayudarla a crecer hasta el encuentro personal con Jesucristo.

R. Y este es también el horizonte que nos propone la Programación Diocesana de Pastoral para el curso 2026/27 bajo la llamada “Alzad la mirada”: anunciar, celebrar y vivir nuestra fe en medio del mundo con gozo y sin miedo. Es una invitación a caminar juntos como Iglesia diocesana, con mayor comunión y espíritu misionero. Pienso que eso necesitamos hoy los cristianos de Ourense: alzar la mirada, hacia Dios, hacia nuestros hermanos y hacia el futuro, convencidos de que, a pesar de las dificultades, el Evangelio sigue teniendo una palabra de futuro y esperanza para Ourense.

P. ¿Qué consejos dan desde el Santuario a los peregrinos que se acercan hasta Os Milagros?

R. El primer consejo es muy sencillo: que no tengan prisa. Peregrinar no es solo recorrer kilómetros, sino dejar que el camino vaya entrando también dentro de nosotros. A quienes vienen caminando, especialmente de noche o de madrugada, les pedimos prudencia y cuidado mutuo: utilizar elementos reflectantes, caminar por lugares seguros, hidratarse y seguir las indicaciones de seguridad. Cuidar al que camina a nuestro lado también forma parte de la peregrinación. Pero, sobre todo, les diría: preparad el corazón. Aprovechad el camino para el silencio, la oración, el Rosario o la sana conversación. Y, al llegar, no os limitéis a mirar a la Virgen y marcharos. Participad en la Eucaristía, acercaos al sacramento de la Reconciliación y poned ante María todo aquello que lleváis dentro. Quizá esa sea una de las imágenes más hermosas de Os Milagros: llegamos cargados de muchas cosas y María nos ayuda a ponerlas en las manos de Dios.

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