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CRÓNICA
Más de 3.000 firmas de vecinos de Carballiño apoyan la petición que han remitido los trabajadores de la Residencia Hermanos Prieto a la sede de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, en Valencia, para que las monjas que dirigen el centro de mayores desde hace 120 años no sean trasladadas a otros lugares, tal y como anunciaron los responsables de la orden religiosa.
Los carballiñeses se volcaron con la iniciativa de los 40 trabajadores de esta residencia de mayores, que iniciaban la campaña de recogida de firmas el pasado 22 de junio, dejando impresos en todo tipo de establecimientos comerciales y de hostelería, y que ya han sido remitidas a la sede de la orden de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados.
Los trabajadores afirman seguir preocupados porque no han recibido de momento ninguna respuesta, mientras el Obispado y el propio Concello de Carballiño les comunicaban en esta pasada semana que la decisión de trasladar a las once monjas a otras residencias que dirige la orden es definitiva. "Nos dicen que es una decisión interna y que nada se puede hacer al respecto", explicaba uno de los trabajadores que también transmitía el pesar de todos porque "nos tememos que se irán de un día para otro y pronto".
El Vicario de Pastoral, Francisco Pernas, declaraba ayer que por el momento se desconoce la fecha en la que abandonarán la residencia de Carballiño y que tampoco ha habido tiempo para confirmar cuál será la orden de religiosas que se hará cargo de la dirección, una vez se vayan las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Entre las alternativas, el Obispado negocia con las Siervas de Jesús, pero por ahora, según indicó Francisco Pernas, no hay ningún acuerdo cerrado. Los trabajadores, mientras tanto, esperan que la orden cambie de idea y continúe al frente del asilo de Carballiño.
Una decisión interna de la orden religiosa
La superiora de la Residencia Hermanos Prieto de Carballiño, sor Teresa Iglesias López, declaró, cuando se hizo pública la noticia de que serían trasladadas, que se debe fundamentalmente a la "falta de vocaciones" y a la necesidad que tienen de hermanas en otras casas de mayores que son propiedad de la orden. La superiora aclaraba que la residencia de Carballiño, pese a su marcha, seguirá funcionando, porque depende de un patronato del que forma parte el obispo, el párroco y el alcalde de Carballiño, que ya confirmaron que no habrá cambios en el personal ni en la gestión de este centro de mayores. A los trabajadores y al alcalde, Francisco Fumega, les consta que el Obispado intentó evitar el traslado de las monjas, pero tal y como apuntaba el regidor municipal, "a decisión xa está tomada desde a sede".
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