BIEN DE INTERÉS CULTURAL
La Torre de Sande prolonga su agonía en manos privadas
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El declive en la conservación de la Torre de Sande, una de las mayores joyas arquitectónicas de Cartelle, no hace sino ir a más con el paso de los años. La situación se ha agravado en las últimas semanas tras la aparición de una grieta de unos 15 centímetros de ancho en uno de los muros principales. “No interior da greta medra unha hedra que mantén unida a propia estrutura de forma precaria”, apuntan desde el PSOE local, el último en unirse a las voces de alarma ante un deterioro “gravísimo” de este monumento del siglo XII declarado Bien de Interés Cultural (BIC). Critican una situación de “abandono absoluto” por parte de las administraciones públicas, y advierten que corre un riesgo inminente de derrumbe.
El portavoz socialista, Jesús Pereiras, sostiene que “a lei é clara: cando o patrimonio está en risco, hai que actuar”, y cree que es “inadmisible” que las administraciones se escuden en la burocracia mientras “cada inverno, cada temporal e cada fenda nova achégannos máis á perda definitiva deste patrimonio”.
El principal obstáculo para la rehabilitación de la torre radica en que por ahora es de propiedad privada. El alcalde de Cartelle, Jaime Sousa, afirma que “no Concello témolo claro, a torre non é nosa porque non temos ningún documento que así o acredite”, razón por la que no pueden actuar sobre el BIC. El Concello lleva “un tempo” negociando una cesión o compra simbólica, pero Sousa señala que la fortaleza se encuentra en un “limbo complexo”, atrapada en un proceso de herencia.
Su propietaria es la viuda del anterior dueño, mientras que los herederos -sobrinos del fallecido- sí estarían dispuestos a cederla. Pero “mentres viva a viúva, os sobriños aínda non son os propietarios e non poden decidir”, matiza el regidor. El Concello ha creado una comisión con todos los grupos políticos representados, y el tema está delegado en una “concelleira do PP que está levando a negociación cos sobriños, que están en Madrid”. Sousa reconoce que el estado de la torre “é preocupante, urxe unha actuación de consolidación, oxalá obteñamos a cesión antes de que caia. E chegado o momento pediremos axuda para intervir, xa que nós non temos recursos”, sentencia Sousa.
Situada sobre un peñasco granítico a 506 metros de altitud, la Torre de Sande es el último vestigio de una fortaleza medieval estratégica para la vigilancia entre los ríos Arnoia y Miño. Su origen documentado se remonta al siglo XII, cuando Alfonso VII y la reina Berenguela donaron el castillo al Monasterio de San Salvador de Celanova. Destruida en el XV durante la Revolta Irmandiña, la fortificación fue posteriormente reconstruida hasta su total abandono en el XIX.
La protección legal de la que goza desde 1949 no evitó su degradación persistente, por lo que la organización Hispania Nostra la incluyó en su lista roja del patrimonio en riesgo el 12 de mayo de 2020 ante su “mal estado de conservación”, denunciando grietas importantes “que hacen peligrar su estabilidad”.
La responsable de Patrimonio en Ourense, Sandra Quintas, avanza que “técnicos da Dirección Xeral de Patrimonio teñen previsto volver visitar a torre, co fin de comprobar a súa evolución dende a última vez”.
Desde la Consellería de Cultura, Lingua e Xuventude se limitan a recordar que “ao ser propiedade privada, correspóndelle ao titular do ben a obriga de conservalo, mantelo e custodialo, segundo a Lei 5/2016 de Patrimonio Cultural de Galicia”.
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