Las aldeas de A Broa recuperan su historia para atraer turismo

VOLUNTARIADO

Un voluntariado juvenil ha permitido renovar la ruta de A Broa en A Merca con nueva señalización y el relato vecinal, a través de códigos QR, que desvela la toponimia y las leyendas locales

Los voluntarios que han ejecutado los trabajos.
Los voluntarios que han ejecutado los trabajos.

Los cerca de 14 kilómetros de senderos y caminos centenarios que comunican las aldeas de A Broa, tal y como se conoce al conjunto de parroquias de Corvillón, Entrambosríos, Olás y Zarracós (A Merca) bañadas por las aguas del río Arnoia, han sido objeto este verano de una interesante actuación de mejora y acondicionamiento del “roteiro” homónimo.

Una intervención que ha consistido en la renovación de la señalización, la creación de espacios para el descanso y la reflexión y también la puesta a disposición de los vecinos y senderistas de nuevos recursos y atractivos a partir de la historia local, aprovechándose de las nuevas tecnologías.

Cartelería que rescata la micro-toponimia de A Broa y, con códigos QR a modo de audioguía, el relato de los vecinos del lugar recordando antiguas leyendas y los usos que se le daban a los diferentes espacios. Un trabajo de puesta en valor del recurso, diseñado para atraer nuevos visitantes, que han puesto en marcha un grupo de voluntarios llegados desde diferentes puntos de la península, dentro del primer campo liderado por la Asociación A Broa Sendeirismo, con el apoyo y colaboración del Concello de A Merca.

Los visitantes destacan los caminos centenarios, el agua y un paisaje verde, sin olvidar el potencial como refugio climático

La experiencia “foi moi interesante para todos, para a xente da contorna e para a asociación. Permitiunos ser conscientes do potencial da zona, de valorar o que temos. Ás veces nós o vemos como algo natural, pero poder camiñar por un sendeiro, preto do río, entre amieiros é algo que non teñen en todos os lugares”, dijo sobre un territorio que, en la última década, ha visto notablemente incrementada la afluencia de visitantes precisamente por su oferta de senderismo y naturaleza y que se postula también como refugio climático. “Neste voluntariado, tivemos rapaces que levan dende abril con 30 grados e que viron nesta actividade un descanso. O potencial de Galicia como refuxio climático está aí”, dijo.

Los voluntarios que han ejecutado los trabajos.
Los voluntarios que han ejecutado los trabajos.

Los primeros seis puntos, con sus correspondientes historias narradas por los lugareños, permiten descubrir desde la leyenda de la Fontela da Fraga hasta las historias de la malla en “O malladoiro”. “Foi unha proposta que fixeron eles e que consideramos moi acaída”, dijo Conde, quien no descarta que esos primeros relatos se vayan ampliando.

Desde A Broa Sendeirismo valoraron positivamente el trabajo del voluntariado y agradecían la colaboración e implicación del Concello en esta primera edición que, si bien ha sido muy gratificante y productiva para todas las partes “a nivel burocrático resulta complexa de sacar adiante, polo desfasamento, a disonancia entre a lexislación e a realidade do rural, con estándares difíciles de cumprir”, concluía Conde.

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