Ser un Pepe y saberlo
A Tribuna
"Me acuerdo cuando no había colas, que tiempos aquellos, y - en los bancos-, te ofrecían potas, cuberterías, sartenes y toallas"
Cuando llegué al banco esta mañana estaba aquello movidito, solo se me ocurre venir a principio de mes y en un día de feria. La cola para caja salía ya hacia afuera, entré, no me quedaba otra. Me senté mientras aguardaba por una mesa libre; eso sí, vacías había tres, al igual que en la caja. Mucho toro para tan poca vaca.
Me da que todos están a clavarme con los ojos, como diciéndome sin decirlo, ¡panoli, tú estás tonto o que! ¿No ves que hoy es día de cobro? Yo me encogí de hombros y a lo mío, a esperar. Me acuerdo cuando no había colas, ¡qué tiempos aquellos la leche!, donde te ofrecían el oro y el moro aún a sabiendas que necesitabas dos vidas para saldarlo, tiempos en que más que Bancos parecían ferreterías, entrabas y ¡Dios donde me metí! potas, cuberterías, sartenes y toallas.
Y poco a poco de la mucha euforia se pasó a la gran pereza (pecado capital) y el oficinista cada vez más desganado delegaba sus funciones en el cliente, y si te ponías burro y terco siempre estaba la frase mágica: son normas del Banco. Así lo hacían, como buenos soldados defendían su puesto, era una norma y debían obedecerla, sin dudas. Y a lo tonto, con paciencia y educadamente nos pusieron al día en eso que llaman progreso, enseñaron a la plebe a realizar sus gestiones y ahora sus mesas vacías están. Normas del Banco. Fíate de la Virgen y no corras. Ahora, todo son mesas, todo son sillas.
¡Éramos pocos y parió la abuela! Aquí entran las chicas de oro, dos ancianas solteronas que viven y salen siempre juntas, una es el bastón de la otra y viceversa, con el dinero que tienen bien pueden empapelar la casa. Ellas no esperan turno, ya tienen mesa. Ahora pienso que a lo mejor las casas pudientes no pasan por estos trances del progreso, no sé, ahora hablo por hablar.
Una multitud impaciente seguía esperando el turno de caja. Allí estaba el señor Pepe:
-”Buenos días”, dijo, mientras le acercaba el documento de identidad por dentro del ventanuco.
-”Usted dirá”, respondió el cajero, con cara de mala noche.
-”Quería retirar la pensión”, susurró, con voz temblorosa y ánimo desfallecido, como oveja llevada al matadero.
-”Por la pensión le vamos a cobrar cuatro euros de gastos, por ser una cantidad inferior a dos mil euros; ahora bien, usted puede sacar la pensión por el cajero con su tarjeta de crédito, si no tiene tarjeta el banco le facilitará una con un gasto anual de treinta y cinco euros”, contestó de corrido el cajero, sin pausa alguna y tan ricamente. Parece que la gozara cizañando. ¡La madre que lo parió!
Durante un instante el silencio había caído de repente, la tensión cortaba cualquier intento de movimiento y pensaba que esto iba acabar como el rosario de la aurora, pero fue precisamente Eurico, apestando a vino y para asombro de todos, quien dio una bocanada de oxígeno cuando se arrodillo, alzó los brazos y exclamó: “¡Bienaventurados los Bancos que auxilien a los pensionistas porque ellos serán saciados!” Y todos al unísono contestamos: “Amén!”.
El señor Pepe, con sus noventa y cinco tacos recién cumplidos da gusto mirarlo, eso sí más pequeño y torcido, pero no por la edad sino por la vida. Su pequeña joroba está cargada de sacrificios, sufrimientos, de duro trabajo. Su existencia se basa en vagos recuerdos, ya nada lo ata a este mundo. Está solo, no pide nada que no sea suyo, solamente quiere un poquito de empatía. Él mejor que nadie ya sabe que no está hecho para esta vida y lo que menos tiene es tiempo, a su edad se ve pasar mucho más rápido. Si esto es progreso que baje Dios y lo vea.
De Pepes, España está toda llena, mires a donde mires. Levantas una piedra y ahí tienes un Pepe, una mañana cualquiera estas ante el espejo y ahí tienes, otro Pepe. Ser un Pepe y saberlo solo es cuestión de tiempo y el que no llegue a ese estado mal asunto, ese espichó en el camino.
Sigo esperando. Todo son mesas, todo son sillas. Fíate de la Virgen y no corras.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
CIENTOS DE VECINOS
Los mayores son protagonistas en Albarellos con su XIV Xuntanza
REFORESTACIÓN EN MONTERREI
Galería | Numerosos niños reforestan A Caridade tras los incendios del pasado agosto
Lo último
DESESTIMA MALVERSACIÓN Y FALSEDAD
La Fiscalía confirma la decisión del juez y se mantiene la imputación a Jácome por prevaricación
TAMBIÉN A MUSK Y META
Los Pulitzer 2026 premian las investigaciones a Trump