Atletas de principios del siglo pasado

Tribuna

Contaba mi padre como, volviendo de correr de Zamora, Manaicas se tiró del tren en marcha por una apuesta

Pedro Magín Prieto Pérez
Publicado: 19 ago 2021 - 05:00 — Actualizado: 20 ago 2021 - 09:11
Magín Prieto es el primero por la izquierda (dorsal 9). Manaicas es uno de los agachados.
Magín Prieto es el primero por la izquierda (dorsal 9). Manaicas es uno de los agachados.

El mes pasado cumplió 100 años. Nacía Magín, un “Teco” de Cova, el 16 de Julio -día del Carmen- del año 1921. De niño estudió con los Mercedarios de Sarria, lo que le dejó una huella indeleble en su memoria. Hoy día todavía recita todos los reyes visigodos de carretilla, también todas las oraciones en latín, ciudades de China y ríos de Rusia, lo que deja perpleja a Sofía, su única nieta de 8 años.

Aprendió inglés tras varios viajes a América, leyendo la revista Selecciones en las largas travesías transoceánicas y trabajando de mesonero en el Junko Golf Club, sirviendo a artistas famosos de Hollywood de aquella época. Vivió varios años en Argentina y posteriormente en Venezuela, donde conoció a su esposa, mi madre Sofía. Pero el inglés ya no lo domina como antaño.

Cuando era niño la familia abandonó su Trives natal y se mudó a Barrocás. Magín tiene, entonces, la oportunidad de completar el bachillerato como alumno de Xocas. Pese a las dificultades de la guerra pudo practicar diversas disciplinas deportivas. Cada vez que nos venía a visitar Carbajal, hablaban de los descensos en canoas de lona que transportaban ellos mismos hasta Os Peares (aún no construyeran la presa de Velle). También corrían maratones a nivel nacional con el equipo de Ourense de atletismo.

En mi época de estudiante en el Colegio Maristas fue cuando tomé conciencia de toda esta actividad de mi padre. Sobre todo algunos martes que era cuando mis padres tenían libre y me venían a buscar al colegio para comer los callos en el Fuentefría o la merluza a la cazuela en la Mejicana.

Coincidíamos con Manaicas en los vinos (la primera vez que lo vi me llamaron muchísimo la atención los tatuajes que tenía en sus brazos, ya que en aquel tiempo no era común ver gente tan tatuada), en donde hablaban de sus victorias en los maratones de Zamora o de Valencia. Como digo, yo era entonces un niño, tendría la edad que tiene mi hija hoy en día. Contaba mi padre como, volviendo de correr de Zamora, Manaicas se tiró del tren en marcha por una apuesta y como tuvieron que parar el tren haciendo sonar la alarma.

En esas conversaciones recordaban también los combates de boxeo de Manaicas contra King-Kong en el Teatro Principal, algo que, por lo visto, era todo un espectáculo -decía mi padre-, aunque yo supongo que más que boxeo, sería como la lucha libre.

Uno de los días que más recuerdo fue cuando Manaicas me comentó que él y mi padre se tiraban de cabeza al Miño desde la cepa mayor del Puente Romano, por más que en aquellos tiempos fuese muy peligroso nadar en el río por los grandes remolinos existentes, lo que hacía que sólo unos pocos como ellos lo atravesasen a nado. También recuerdo las advertencias que le hacía a mi hermano Benja cuando me llevaba a las piscinas de Oira, pues era consciente de que el río se había llevado muchas vidas e incluso Manaicas había salvado a más de uno.

En una de las visitas a nuestra casa, Manaicas me obsequió con una foto de un maratón en 1943 en Zamora, que he guardado celosamente desde aquel día. Años después nos llegó la noticia de que Manaicas había fallecido. Ahora, con la llegada reciente de mi padre al centenario, se me agolpan los recuerdos, por lo que agradezco a La Región la publicación de esta foto y estas pequeñas letras para devolver brevemente a la actualidad a aquellos atletas en tiempos de hambre y también por si algunos familiares de los otros tres atletas reconocen a los suyos. ¿Quién sabe si alguno de ellos hubiera nacido en esta época, tal vez habría podido ser olímpico…?

Feliz cumpleaños papá.

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