Cecilia Coelho, con la adaptación a lo que nos ofrece la vida como emblema

LA NUEVA OURENSANÍA

Se llama Cecilia Coelho, tiene sangre portuguesa pero es venezolana. Acabó en Ourense por cierta parentela de su marido y para dar a luz a dos ourensanos. La seguridad y la sanidad que ofrece nuestro sistema fueron la razón principal de su traslado

Miriam Blanco y Marta Vázquez
Publicado: 29 sep 2024 - 08:26 Actualizado: 17 oct 2024 - 16:39
LA NUEVA OURENSANIA | Cecilia Coelho

Nació y creció, Cecilia Milagros Coelho, Camara en Puerto Cabello, una ciudad marítima y base naval de enorme valor económico en Venezuela. Hija de inmigrantes portugueses del archipiélago de Madeira, se fue a vivir a Valencia, capital del Estado Carabobo, donde hizo la carrera. “Estudié arquitectura, empecé a trabajar con veinticinco años de funcionaria pública en la alcaldía de Naguanagua, en un gobierno de la oposición, pero luego me independicé y tenía una buena cartera de clientes”, comenta. Cuenta Cecilia que muchos de ellos empezaron a echarse para atrás en su idea de levantar edificios, por no ser afines al gobierno y tener miedo de reprimendas. “Algunos no querían construir viviendas o locales por si luego se los expropiaban”, explica a modo de ejemplo. Aterriza Cecilia en Ourense en 2017 tras su marido, hijo de un gallego de Carballedo, que se aventura antes para encontrar casa y trabajo, quien acaba desafortunadamente ingresado en el CHUO veinte días a causa de un derrame de pleura. “Vinimos porque yo estaba esperando mellizos por tratamiento in vitro y mi seguro de salud me rechaza la asistencia al embarazo”, aclara. Explica Cecilia que primaron el futuro y la seguridad de sus hijos frente a ambiciones de otra índole, pues otras opciones también existieron. “Miami, allí hay muchísimo trabajo en arquitectura”, cuenta Cecilia que le decía una amiga.

Regularización

Con seis meses de gestación cruzó el océano y esos niños que vinieron sanitos ya cumplieron siete años. “El trato fue maravilloso, tengo que decir, muy respetado”, apunta. No puede decir lo mismo del proceso de regularización en su caso, por lo visto eso fue un buen sarao. “Tengo nacionalidad portuguesa, entré como miembro de la Unión Europea, y me pedían 15.000 euros en cuenta”, explica. Ni de esta forma, ni por estar casada con español lo tuvo Cecilia más fácil que quien viene por otro tipo de urgencias.

Adaptación laboral

“No fue fácil, es un proceso en el que hay que ir paso a paso”, explica Cecilia sobre lo de dejar una próspera trayectoria profesional en lo suyo para dedicarse a un oficio bien diferente, aquí en nuestra tierra. “Mi marido buscando trabajo, alquila un lavado de coches, y después abre un segundo en As Lagunas”, revela. Descartó homologar sus estudios en nuestro país por temas de conciliación familiar y no pasarse el día en la carretera. “Tendría que ir a Coruña y además están los niños, mi madre y sus cuidados, el hogar y los negocios…”, enumera. Ahora sus padres viven en Ourense principalmente por cuestiones de salud, e imaginamos que para estar con ella.

“Los temas de los pelos de perro son muy complicados”, explica entre risas cuando amenizamos la charla laboral dejando atrás las morriñas del pasado. “Los coches vienen muy guarros, como dicen acá, y hay que aprender a lidiarlo”, reitera. Mucha curiosidad nos produce lo del cabello canino y así se lo explicamos, para que pueda entrar en harina. “He llegado a aspirar hasta cinco veces cuando hay pelajes perrunos diferentes”, asevera.

“Fortaleza y valentía”, se describe Coelho Camara. “Si un día va mal, al día siguiente tiene que salir mejor”, añade. No fue echar cohetes lo de cambiar de sector y tareas, pero para ella está lejos de ser un drama. “Hay que saber adaptarse”, dice, y qué sabia reflexión, reflejo de gran inteligencia. Decía Charles Darwin que “no es la especie más fuerte la que sobrevive, sino la que mejor responde a los cambios”. Pues en esas anda Cecilia Milagros, dejando de lado su segundo nombre, y trabajándose un futuro alentador y favorable.

Contenido patrocinado

stats