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Reportaje
"Si algo bueno tiene la pandemia, es que hemos avanzado cuatro o cinco años en transformación digital". Así se expresa Pablo Sanmartín, del equipo de DixitalGou, empresa de informática y marketing de la ciudad, que señala que son muchas las empresas que están intentando reorientar sus negocios para sobrevivir en una época de turbulencias que exige cambios. Son muchos los comerciantes que buscan nuevas fórmulas, pero advierten de que "hay que tener una estrategia previa" y apostar por la "cercanía" como elemento diferenciador.
Cupones descuento, suscripciones para fidelizar clientes, cambio de productos más relacionados con los momentos actuales, más cercanía, incluso llevando los productos hasta la puerta de casa, disponibilidad casi 24 horas para responder vía Whatsapp o incluso nuevos modelos de negocio, hasta ahora desconocidos, como la "cocina fantasma" –restaurantes que ya nacen sin espacio para comer dentro–.
"No hay que rendirse, si ya no limitan y tiramos la toalla", reflexiona Antía Iglesias, de la tienda de moda Umbela en A Ponte. "En marzo, me vi obligada a cerrar y buscar nuevas opciones. Y por eso Umbela siguió, cumpliendo los deseos de las clientas desde casa". De ahí, le surgió la idea de crear ahora su Umbela Boutique online: "No habría dado este paso sin la pandemia".
A David Arenillas, un joven chef de 28 años, llevaba años rondándole la cabeza montar un restaurante. "Tendría que endeudarme, y pensé en hacer uno sin sala, solo para recoger. Cuando pasamos el primer confinamiento, me dio la arroutada y dije, es la mía".
Otros han reorientado su producción a la venta de productos diferentes, y hay quien, como Camila Rodríguez, ha descubierto su hueco: "A mucha gente le da corte entrar a una tienda erótica y por videoconferencia se acercan más clientes".
En la empresa de informática y marketing DixitalGou, formada por jóvenes emprendedores en el barrio de A Ponte, han percibido el repunte de interés de los negocios por reinventarse. "Muchas han tenido que cerrar sus tiendas físicas durante el confinamiento y apostar por la vía online", explica Pablo Sanmartín. Advierten de que "no basta con pasarse a la tienda online, hay que tener una estrategia previa, porque la liga de la tecnología la tienen ganada las grandes corporaciones". Creen que el pequeño comercio "tiene que entender que lo importante es la tienda física y deben ir hacia un modelo híbrido, bidireccional. Usar la tienda online para atraer clientes que acaben comprando en la tienda física, donde los fidelizan. El comercio local debe competir en cercanía y confianza. Lo difícil no es crear una tienda online, lo difícil viene después". Entre las apuestas para sus clientes, "está funcionando muy bien el confeccionar bases de datos, a través de newsletter o eliminar los formularios de contacto y apostar por el Whatsapp como forma de comunicar".
Llevaba con el runrún de abrirse al mercado online mucho tiempo, pero el confinamiento la ayudó a decidirse. Antía Iglesias lleva desde 2004 en Umbela, y ahora acaba de lanzar su web Umbela Boutique. "No sabemos lo que puede pasar, nos pueden volver a cerrar, hay que gente que no puede venir por las limitaciones, otros tienen miedo a salir de casa, o incluso para los que viven fuera y quieren apostar por lo de Ourense", explica esta emprendedora de A Ponte.
En abril, se dio cuenta de que las clientas se interesaban por los productos por Instagram o Facebook y cómo podían enviárselos. "Yo les respondía directamente, apuesto por la cercanía. Y di el paso, tengo la tienda física y también la web. El confinamiento fue un impulso. Seguramente no habría dado el paso". En la web tiene un enlace directo a mi Whatsapp, les mando fotos, responde dudas..."2020 ha sido un año raro, pero "en los momentos difíciles y de incertidumbre es donde sobresale mi personalidad arrolladora y mi energía imparable. Por eso Umbela siguió su rumbo", destaca ella.
"Se me iluminó la bombilla en la cama, de noche, donde ocurren siempre las mejores y las peores ideas", confiesa Camila Rodríguez, de la boutique erótica Travexuras, en la céntrica rúa Santo Domingo. Aplicó el dicho de 'si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña' y ahora ofrece videoconferencias a sus potenciales clientes y les lleva el producto a la puerta de casa. "Es algo pionero en este sector en España. Ahora nos damos cuenta que a alguna gente, por el tipo de juguetes que ofrecemos, le daba corte entrar a la tienda, y está funcionando muy bien", comenta Rodríguez.
Enseña los artículos por la webcam, con cita previa de los clientes. "En las grandes cadenas no tienen esa oportunidad de la cercanía. Explicamos cómo funciona, con confianza y después mantenemos la posventa para resolver dudas. Hay gente que pregunta por una cosa y acaba llevándose otra. Si están en el perímetro confinado se lo llevamos a casa con la TPV para pagar, si están fuera, por transporte". Está funcionando y permitiendo expandir fronteras. "Tengo citas con gente de Barcelona, que me confiesan que les daba corte ir a la tienda". Tiene claro que este modelo puede funcionar en todo el comercio: "Ojalá me copien".
En la Librería Ervedelo, el corte de pasado escolar frenó parte de la venta de material, explica Víctor Rodríguez. "Al no acabarse el curso, muchas familias se quedaron con material". También van menos niños a la tienda y se venden menos artículos infantiles. Pero se abrió una oportunidad. "Vendemos mascarillas e hidrogeles y está funcionando muy bien. Nuestro margen es pequeño, no queremos exprimir al cliente, y tenemos precios muy económicos. Ahora, casi el 30% de lo que se factura es en mascarillas. Un día te vienen a comprar 200 de golpe y es la mitad de la caja", asegura. Para algún colegio, hicieron hasta un pedido de mil: "Todo el sector se está reorientando. Los propios proveedores de papelería te ofrecen estos productos".
El chef David Arenillas abrió en agosto un nuevo modelo de negocio, la cocina fantasma, concepto que surge del auge de la comida a domicilio. Arroutada (en la rúa Zurbarán de O Couto) es un restaurante "nativo" para llevar. Ya se creó sin estar concebido para cosnumir en el interior, sino solo para recoger o llevar a domicilio. "Siempre quise tener un restaurante, pero o te endeudas o es inviable. Esta es mi escalera para tener uno", explica. Llevaba dos años dándole vueltas: "Nos confinaron y pensé, ¡esto de la cocina fantasma va a ser fantástico!. Me dio la arroutada y dije, 'venga, va, lo abrimos". Y ahí está, ofreciendo comida de restaurante para llevar a casa. "De momento es rentable. Ahora todos se están apuntando al 'para llevar', y yo ya no tengo que adaptarme, esto nació para eso".
Mi Gatito Pepo, una zapatería infantil y juvenil de la rúa Santo Domingo, es otro de los comercios que ha intentado adaptarse a la pandemia ofreciendo nuevos servicios. "Al reabrir en mayo, tras estar cerrados por el confinamiento, implantamos la opción del servicio a domicilio, incluso lo llevaba yo personalmente", explica Susana Castro.
Durante un tiempo, todo estuvo funcionando todo bien. "Hasta que nos confinaron de forma perimetral, estuve trabajando estupendamente. Pero ahí todo cambió, solo con los de Ourense no vivimos, y eso se complica. Ahora todo está más parado, también a domicilio", explica.
Aún así, sí que reciben llamadas para que guarden productos, porque todo ha cambiado y los niños ya no van tanto a la tienda. " Nos hemos reinventado para los clientes, y si no quieren o pueden venir llegamos a la puerta de su casa".
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