Algunos concellos ven inviable controlar el baño en pozas y playas fluviales

Baño

Las dudas tras el covid-19 y la escasa normativa preocupan a los alcaldes: "Non recomendaría o baño"

Bañistas en las pozas de Melón, el pasado verano.

La provincia enfrenta el verano más atípico con dudas en la utilización de una de las demandas por excelencia de los territorios del interior: playas fluviales, pozas y otras áreas en los ríos ourensanos. El difícil control del aforo y del cumplimiento de la distancia en determinados parajes ha llevado a concellos como Melón, con sus frecuentadas pozas, a solicitar la presencia de la Guardia Civil en varias ocasiones en lo que va de verano. La última, el pasado festivo del día 23, según el alcalde, Emilio Luis Díaz, que se muestra tajante: “Se puidese, non recomendaría o baño en Melón por nada do mundo”.

Apela precisamente a la “baixa cantidade de auga que leva o río, cada vez menos”. El Ministerio de Sanidad recomienda evitar los baños en aguas dulces con bajo cauce. Las perspectivas para el estío en el resto de municipios son diversas: hay preocupación y dudas por la nula referencia a estas zonas de baño en el decreto que regula la nueva normalidad, aunque la demanda de los chapuzones hace que algunos concellos decidan contratar a los socorristas.

La normativa gallega cita directrices para playas como el control del aforo, la limpieza o las distancias. Ni rastro de la norma para las áreas de esparcimiento en el interior, una concreción que para los alcaldes no se "sobreentienden". A modo de ejemplo, el decreto de la nueva normalidad de Castilla y León es prácticamente idéntico al de Galicia y, sin embargo, en el apartado de baños cita las "playas fluviales y lacustres".

“Como facemos?"

"Somos un concello pequeno, como facemos cumprir as normas e limitar a afluencia no río? Non sei como facelo. É complicadísimo", se queja el alcalde de Melón, Emilio Luis Díaz. Las conocidas pozas del municipio atraen cada verano a cientos de personas. "En San Xoán tivemos que poñernos en contacto coa Guardia Civil porque isto era unha barbaridade. A xente tense que dar conta de que ten que ser responsable e non xuntarse 50 persoas onde caben dúas. Un pouco de cabeciña".

El alcalde de Beariz, Manuel Prado, tiene previsto reunirse con Protección Civil este fin de semana para poner en funcionamiento la zona de baño del río Magros (el municipio cuenta también con el área de Doade). "Contrataremos dous socorristas para que as medidas se cumpran a raxatabla na de Magros, tentaremos que se cumpran as distancias pero con vixilancia non haberá problema", explica. Sobre la otra zona fluvial, Doade, hay dudas: "É a que menos caudal de auga ten e estamos a espera, quizais se tome algunha medida", adelanta.

En Vilariño de Conso, esperan que la playa de O Marcolongo esté acondicionada para que el día 1 reciba a los primeros visitantes. La alcaldesa, Melisa Macía, dice que "abriremos, pero non temos moi claro como van ser as medidas da nova normalidade. Igual nos atrasamos. Estamos esperando a algo máis preciso, porque todo se refire máis a praias que a ríos e embalses". También abrirá el chiringuito de la playa fluvial y están pendientes de un socorrista, según la regidora.

En Lobios, tienen el mismo problema que en Melón: la playa fluvial de Riocaldo, por ejemplo, es de las más concurridas. Además, están en la frontera portuguesa, en pleno Xurés. La alcaldesa, María del Carmen Yáñez, anota que “hai preocupación polo uso responsable dos espazos naturais” y apela a los protocolos de Sanidade y al "sentido común". "Creo que si es responsable, non hai problema. Os organismos se din que non é recomendable bañarse en auga doce deberíamolo ter en conta e pensar en outras alternativas como pasear polo monte".

Mejores perspectivas

El caso de Muíños es diferente porque los espacios son mucho más amplios en O Corgo. Con todo, el regidor, Plácido Álvarez, anota la "preocupación" por la nueva normalidad en estos espacios. "Porque lo de las piscinas está bien regulado, pero las playas fluviales hay dudas. En todo caso, en O Corgo hay mucha zona verde y de entrada no estimamos que haya problemas. Según vaya discurriendo la temporada de verano, valoraremos si hay que tomar alguna medida", dice.

La playa fluvial de Pradomao, en Parada de Sil, también recibió a los primeros bañistas. El alcalde de este municipio de la Ribeira Sacra, Aquilino Domínguez, recuerda que "como non hai lexislación concreta, o concello o que fará é manter o entorno limpo e accesible". No contempla medidas como las parcelas, "porque a afluencia non é masiva, pero se incrementa tomaremos medidas. O que queremos é que veña todo o mundo a desfrutar, con sentidiño".

Prohibición en Zamora, Valencia o Madrid

La situación de las playas fluviales en España es diversa. En Galicia, Tui balizó dos de sus áreas fluviales. Fuera de la comunidad autónoma, la vecina Zamora ha desaconsejado el baño en determinadas zonas e incluso hay alcaldes que prohíben darse un chapuzón, como en Villardeciervos y Muelas del Pan.

Ayuntamientos de la zona del Turia (Valencia) han colocado desde hace semanas carteles de “prohibido el baño” en varias áreas del río. La consejera de Transparencia de Murcia, Beatriz Ballesteros, recriminó al Ministerio de Sanidad el pasado 9 de junio que no se haya pronunciado sobre el baño en playas fluviales.

El Ayuntamiento de San Martín de Valdeiglesias (Madrid) anunció el viernes el cierre del acceso al Pantano de San Juan con cadenas y candados.

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