Cuando todo era cosa de “espías” según Jácome

La surrealista rueda de prensa que Jácome hizo el 10 de mayo de 2023, en plena crisis por la publicación de los audios, no pudo envejecer peor: la conspiración político-empresarial y el montaje con IA que elucubró se quedó en nada

Publicado: 24 sep 2024 - 07:00 Actualizado: 24 sep 2024 - 19:53

Jácome, en la rueda de prensa del 10 de mayo de 2023, hace una demostración con un móvil (Foto: Martiño Pinal).
Jácome, en la rueda de prensa del 10 de mayo de 2023, hace una demostración con un móvil (Foto: Martiño Pinal).

La célebre rueda de prensa que el alcalde de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome, dio ante un nutrido grupo de medios de comunicación el 10 de mayor de 2023 no pudo envejecer peor. Durante más de una hora de speech, fantaseó con espías y conspiraciones político-empresariales para derrocarle. Decía eso en público mientras en privado sus sospechas, como dijo a la jueza, iban por otros derroteros. En todo caso, y a las puertas de una campaña electoral, no dudó en tirar de pizarra y trazar un esquema de una presunta trama entre medios de comunicación, empresas y partidos políticos para “saquear” dinero del Concello de Ourense y eliminarlo a él porque era “el enemigo”. Eso sí, lo hizo sin ningún tipo de prueba, como él mismo confesó en varias ocasiones: “Son sospechas”. Meses después, todo seguían siendo sospechas. Pero ahora, el verdadero sospechoso es él.

Puso el ejemplo entonces del “escándalo Watergate” de Estados Unidos, aunque “no en la misma magnitud”, para reseñar lo que le estaba ocurriendo, algo, dijo, “realmente impresionante”, “único en la democracia española”. No se pronunció nunca entonces sobre el contenido de los audios en los que admitía gestionar dinero negro y se jactaba de saber blanquearlo, una falta de respuestas que llevó a medios nacionales a aludir al “surrealismo” que vivía a la ciudad. No habló del contenido de los audios ante la ciudadanía, pero sí lo hizo con la magistrada, a quien reconoció su participación en los mismos y las “cuestiones profesionales” que allí se trataban, incluso reduciéndolas a meras “bromas”.

Un "espionaje" de 300.000 euros

El relato del alcalde estuvo ya entonces lleno de contradicciones: dijo en dos momentos que no había escuchado “muchos” de los audios, aunque sí sostuvo durante 1 hora y 13 minutos que estaban manipulados, también aseguró que eran de “distintas épocas”, tasó las grabaciones en “60.000 o 120.000 minutos” y el coste del espionaje entre “200.000 y 300.000 euros”.

Su narración se orquestó a base de anécdotas personales y chistes de Eugenio en el guion, con tablet, móvil y pizarra. La performance, sin embargo, no aportó ninguna prueba. Todo este atrezo le sirvió para eludir dar explicaciones y señalar que había una “mafia” contra él. Lejos de entrar en el contenido de estas grabaciones -en las que su inconfundible y atropellada voz hizo afirmaciones como “nos van a pillar con limosnas, si metes el palo mételo a lo grande”-, el regidor realizó una interpretación teatral con público afín incluido (había varios asesores) en el gallinero del salón de plenos, dispuesto a aplaudir con los agradecimientos finales de Jácome.

El desenlace de la obra del alcalde, según él, era una supuesta maniobra de espionaje político-empresarial. En el escueto turno de preguntas con los medios -vetó e interrumpió preguntas-, añadió al PP “posiblemente” y al PSOE “en menor medida” como parte de los agentes implicados en el supuesto montaje contra él, aunque admitió que no tenía pruebas.

Argumentario

En el argumentario de Jácome sobre una red de espionaje, estaban los intereses de los agentes citados (medios, partidos y empresas) en lo que él llamaba “las joyas de la corona”: los contratos de agua, basura y autobuses, que prometía licitar y que, a día de hoy, siguen paralizados. “En los audios ponen lo que parece que va a ser y que no es”, llegó a asegurar a la vez que enseñó cómo un amigo le hizo una “edición chusquera” de cinco minutos con una aplicación móvil para compararla con los audios en los que su voz, nítida, reconoce saber blanquear dinero. Más avanzado su speech, deslizó la posibilidad de que la inteligencia artificial estuviese en medio de todo este asunto, y se negó a poner contexto las frases que decía que estaban “cortadas y editadas”, como tampoco supo explicar a la jueza.

Durante aquella contradictoria interpretación en el salón de plenos, también señaló sobre los audios que “algunos son adulterados y otros no. No he escuchado la mayoría de ellos” y tildó de “táctica del demonio” el hecho de “mezclar mentiras con verdades”.

Todo ello para acabar diciendo ante la jueza que todo lo que le había pasado por la cabeza se fue desvaneciendo.

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