La cultura ensalza a Olga Gallego, la archivera que estudió Ourense

Una ofrenda floral recordó a Olga Gallego en el centenario del nacimiento “dunha pioneira”

Homenaje a Olga Gallego

Ourense hace justicia a Olga Gallego (1923-2010). La archivera, historiadora y docente fue una mujer pionera en diversos aspectos, como el de ser la primera mujer en entrar en la Real Academia Galega (RAG). Cuando se cumplen 100 años de su nacimiento, instituciones ourensanas organizaron ayer varios actos, en los que recordaron la figura de esta archivera, cuya huella sigue impregnada en cientos de investigaciones que retratan la sociedad ourensana. “O coñecemento da historia de Ourense depende da investigación de Olga”, sentenció ayer Xulio Rodríguez, director del Museo Arqueolóxico, durante la ofrenda floral celebrada en el cementerio de San Francisco.

El Grupo Marcelo Macías, el Liceo y el Ateneo son las instituciones que organizan el recuerdo a Olga Gallego. “Foi unha adiantada a súa época, cunha calidade persoal e intelectual e cun compromiso co seu país”, señalaron durante la ofrenda floral frente a su tumba.

La celebración del centenario culminó con una mesa redonda en el Liceo en la que Francisco Fariña, del grupo Marcelo Macías, ensalzó su labor como gran divulgadora de la historia de Ourense. También participó Pablo Sánchez Ferro, director del Archivo Histórico Provincial, que abordó la faceta de archivera de Olga. Yolanda Barriocanal, doctora en Filosofía y Letras y docente en la UVigo, trató la faceta de Gallego como historiadora de la ciudad de Ourense. Por último, se añadió a la conversación el historiador Afonso Vázquez Monxardín, colaborador de La Región, que recordó la conexión de la archivera con el grupo cultural Marcelo Macías.

Lo que dijeron de ella

“Muller de porte modesto e aristocrático, mestura de modestia e afirmación. É parca mais amable. Unha muller infatigable, chea de curiosidades polo coñecemento da historia de súa cidade”, se refiere Pablo Sánchez Ferro a Olga Gallego. Monxardín habla de su “verbo axil e rápido de quen non perde o tempo”, mientras que Xulio Rodríguez insiste en la “capacidade de ilusionar e ilusionarse” en nuevos proyectos que tenía la archivera. Méndez Ferrín también dejó escrito sobre Gallego que era “unha bibliotecaria de raza, abnegada e eficiente, discreta e incansable”.

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