Expertos critican la falta de un plan para paliar el calor en Ourense

CAMBIO CLIMÁTICO

Ourense, una de las ciudades con “mayor estrés térmico”, carece de medidas como los refugios climáticos

Publicado: 04 jun 2024 - 03:30 Actualizado: 04 jun 2024 - 07:07
La investigadora Julia Hidalgo, a la derecha, junto con dos ponentes (Marcos Atrio).
La investigadora Julia Hidalgo, a la derecha, junto con dos ponentes (Marcos Atrio).

Ourense se prepara para afrontar otro verano con los termómetros disparados. La falta de planificación por parte del Concello en este ámbito volverá a vaciar las calles cuando el calor apriete, en una ciudad que cada año ve menguar sus sombras y zonas verdes en favor del asfalto.

En este sentido la Biblioteca Nós acoge desde este lunes las jornadas de debate sobre los modos de adaptación de los territorios y de las formas de vida al aumento de las temperaturas derivadas del cambio climático. La iniciativa tiene por nombre “Escuela de Calor. ¿Refugios climáticos en Ourense?” y está organizada por investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela y de la francesa de Toulouse.

Si no cuentas con un plan general de planificación urbana al día no puedes abordar las mejoras que se deben implantar

La elección de Ourense como sede de este encuentro no es casual. “Hemos planteado esta Escuela de Calor en Ourense porque es una de las ciudades que tiene veranos más calurosos y sufre de mayor estrés térmico”, afirma Julia Hidalgo, investigadora del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia y una de las responsables del proyecto.

10.000 árboles sin plantar

La medida estrella de Gonzalo Pérez Jácome, alcalde de Ourense, para paliar los efectos del calor fue anunciar la plantación de 10.000 árboles en el entorno urbano. Desde que se comunicó ese objetivo han pasado ya dos años y los árboles no solo no han llegado, sino que la población arbórea sigue disminuyendo entre obras y retirada de ejemplares en mal estado. “El anunciar una cifra responde a una estrategia de comunicación. Detrás de ese anuncio debe haber un grupo de expertos que estudien dónde hace falta sombra y que analicen las infraestructuras subterráneas para que no haya ningún impedimento”, explica la investigadora.

Julia Hidalgo señala la importancia de contar con un plan ambiental en la ciudad, algo para lo que Ourense va tarde y mal. “Uno de los problemas que tiene Ourense es que estas cuestiones de adaptación climática se tienen que planificar con tiempo. Si no cuentas con un plan general de planificación urbana al día no puedes abordar las mejoras que se deben implantar. Además, hay financiación tanto a nivel estatal como europeo, pero hay que querer ir a captar esos fondos”.

Medidas para mejorar

Entre estas medidas a llevar cabo para mejorar las condiciones climáticas están la creación de zonas verdes, el mejor aprovechamiento del agua, adaptar la construcción utilizando materiales más resistentes al calor y adaptar los modos de vida y trabajo a las condiciones climáticas.

La investigadora también recalca la importancia de contar con investigadores y expertos a la hora de implantar medidas contra el cambio climático. “Observamos que los ayuntamientos que cuentan con grupos de investigación local relacionados con el clima para llevar a cabo sus planificaciones urbanas, tienen un mejor funcionamiento”.

Los puentes de la ciudad y el Miño, contra las altas temperaturas

La peculiar orografía de la ciudad hace que las temperaturas se eleven en verano hasta marcar en muchas ocasiones la máxima nacional. “La composición de la ciudad en forma de valle hace que aumenten sus temperaturas de manera considerable durante el verano. Además, es una ciudad con un potencial natural reducido”, explica Julia Hidalgo.

En este sentido, uno de los pocos recursos naturales que tiene Ourense para mitigar el calor es el río Miño a su paso por la ciudad. “Siempre se piensa en la vegetación a la hora de refrescar una ciudad, pero Ourense tiene un recurso natural como el río Miño. El problema es que está más explotado por su relación con el termalismo, por lo que el río está poco habilitado para zonas de baño y no se aprovecha lo suficiente esa otra vertiente que puede aportar a Ourense en su lucha contra el calor”, afirma la investigadora.

Sombra bajo los puentes

Otra de las investigaciones que se llevarán a cabo durante las jornadas de la Escuela de Calor serán las posibilidades de sombra que ofrecen las infraestructuras de la ciudad. “Queremos observar las posibilidades de sombra que ofrecen los múltiples puentes de la ciudad. Al fin y al cabo son espacios públicos que están desaprovechados y que se podrían pensar como refugios climáticos aprovechables en un futuro próximo”.

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