Una huerta de recuerdos
Rosa y Laureano trabajan cada mañana la huerta, que es mucho más que hortalizas. Estos usuarios de la residencia Santa Marta labran la tierra como antaño para recordar tiempos pasados además de proveer la cocina con sabrosos productos.
Para Laureano Soto y Rosa González su huerta es mucho más que producir sus propios alimentos. Estos dos usuarios de la residencia Santa Marta, en Santa Cruz de Arrabaldo e integrada en la Fundación San Rosendo, participan en esta iniciativa pionera que desarrollan en este centro, denominada como Atención Centrada en la Persona (ACP). La responsable de la residencia, Rosa López, explica que “en este tipo de nuevas actividades, tenemos en cuenta los gustos y la vida anterior de los usuarios a la hora de escoger qué van a hacer, para mantener así su vida anterior dentro del centro”.
Esta iniciativa arrancó hace cinco años con outros usuarios, pero la actividad perdura en el tiempo. La pandemia obligó a detener momentáneamente el huerto, pero ahora, de la mano de Laureano, los tomates, lechugas o calabacines vuelven a crecer en la residencia Santa Cruz. La encargada de tutelar esta iniciativa es Carolina Rodríguez, quien explica que esta acción “naceu hai cinco anos, parou, e grazas ao interés de Laureano, volvemos a traballar esta terra”. “O máis importante desta actividade é que teñen unha responsabilidade cando se erguen polas mañás, o que axuda a traballar a autonomía e o benestar emocional. Isto tamén lles provoca reminiscencias de cando o facían na súa casa, polo que teñen que lembrar o xeito de traballar a terra e dos tempos de cada planta. E por suposto o traballo físico”, señala Rodríguez sobre los beneficios de este pequeño huerto.
A sus más de 80 años, Rosa tiene “unha gran ilusión” en este proyecto, aunque su estado físico no le permite ayudar a su compañero de sacho todo lo que a ella le gustaría. Esta vecina de Lobios recuerda que “antes tiñamos horta, vacas e de todo”, y tras pasar 45 años regentando un restaurante en Lisboa, ahora revive “con moito gusto todos os traballos que hai que facer na horta”.
Laureano cuenta orgulloso todo lo que tiene cultivado en su huerta: “Leitugas, tomates, cebolas, pementos, calabacíns, repolos, porros, xirasois, pirixel… todo o que se poida”. Este usuario de la residencia le dedica a esta actividad “unha hora ou hora e media diarias”. Lo primero que tuvo que llevar a cabo fue “axeitar a terra”. Después, “Carolina tróuxome unhas poucas leitugas, despois uns tomates, unhas cebolas e eu funas pondo”. Para rematar la faena, tuvieron que elaborar un pequeño cierre “porque senón os gatos levantaban todo ao escarvar”. Laureano también tuvo animales de todo tipo, “cabras, porcos, ovellas, vacas…” y ahora, con su trabajo, puede decir orgulloso que da de comer a sus compañeros de residencia.
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