El fuego obligó a desalojar un pueblo en Oímbra y rodeó otro en Muíños

INCENDIOS FORESTALES

El viento y las altas temperaturas facilitaron la proliferación de incendios, que cortaron carreteras en Boborás y Monterrei

A. Rodríguez
Publicado: 06 sep 2016 - 21:34 — Actualizado: 07 sep 2016 - 08:48
Un brigadista, ante el fuego de Muíños. (MARTIÑO PINAL)
Un brigadista, ante el fuego de Muíños. (MARTIÑO PINAL)

Los montes de la provincia vivieron ayer la jornada más negra desde que comenzó la campaña de máximo riesgo de incendios, mientras los vecinos de Espiño (Oímbra) y los de Requiás (Muíños), fueron los que peor lo pasaron. Los primeros tuvieron que salir corriendo, a las tres de la tarde, de sus viviendas ante el riesgo de que fueran pasto de las llamas. Los efectivos de extinción reunieron a todos los residentes, personas enfermas incluidas, en un descampado, al tiempo que una pala, 37 brigadas y 16 coches motobombas hacían frente al fuego. "Non ardeu ningunha vivenda, nin haubo danos entre os veciños. O desaloxo foi por precaución e durou pouco tempo", comentaba la alcaldesa, Ana Villarino.

El incendio comenzó al mediodía, justo donde se había extinguido otro el pasado día 13 que se originó en San Millán (Cualedro). Las altas temperaturas y la maleza facilitaron la rápida combustión, calcinando castaños, viñas, una finca con 300 colmenas y monte arbolado. "O traballo dunha vida perdeuse en poucas horas", añadía desolada Ana Villarino.

Las llamas llevaban calcinadas más de 500 hectáreas a las ocho de la tarde, según Medio Rural, y avanzaban hacia A Granxa (Oímbra) y Medeiros(Monterrei), obligando a cortar las carreteras que enlazan ambas localidades con Videferre y Portugal.

Desde Espiño se apreciaba la densa humareda que desprendía, tras la Serra do Larouco, el incendio de Requiás (Muíños), que a primera hora de la noche ya había calcinado otras 500 hectáreas, todas incluidas en el Parque Natural do Xurés. Este fuego ya se declaró en la noche del lunes y los efectivos de extinción lograron controlarlo, pero se reactivo en la mañana de ayer, según Medio Rural, comenzando a arder en cuatro puntos distintos. A las 17,00 horas, el alcalde, Plácido Álvarez, relataba alarmado que no había visto nada igual. "Hai lume por todas partes. Esto é un inferno", exclamaba.

Refrescar el pueblo

Requiás está junto al embalse de Salas, por lo que los medios aéreos, 7 aviones y 10 helicópteros, no tenían que recorrer gran distancia, pero el viento se hizo más fuerte y propagaba las llamas por el territorio. La virulencia del incendio recluyó a los vecinos en sus viviendas, mientras los efectivos de Protección Civil y de los Grupos de Emergencia de Muiños y Lobios abrían cortafuegos, al tiempo que arrojaban agua en paredes, calles y jardines para evitar que ardieran las viviendas. Las llamas calcinaron repoblaciones de castaños, colmenas, prados, señales de rutas de senderismo e incluso ennegrecieron dólmenes y petroglifos que hay en la zona.

Pero no fueron los únicos incendios. Boborás contabilizó cuatro más en Xendive, Ventosa, Nogueira y Brués. Este último obligó a cortar dos horas la carretera N-541, entre Carballiño y Pontevedra. Los efectivos sofocaron conatos en Esgos y Cualedro.

La conselleira de Medio Rural, Ángeles Vázquez, calificó a última hora de "muy crítica" la situación en la provincia. Vázquez lamentó este "día terrible" para Galicia, tras declararse "más de 40 fuegos", con situaciones de emergencia decretadas por proximidad a las casas, como medida de precaución, un panorama ante el que mostró su "indignación". "Que alguien pueda prender fuego con más de 40 grados y que además lo haga con el viento continuamente cambiante sólo puedo calificarlo de asesino", censuró la conselleira.

Treinta y tres aeronaves sobrevolando la provincia

Todos los incendios permanecían activos a las 20,30 horas y los efectivos de extinción se preparaban para una noche dura tras la intensa jornada. Medio Rural mantenía a esa hora el nivel de alerta 2 (se decreta cuando las llamas amenazan a personas o bienes que no son forestales) en Bouses (Oímbra) y Requiás (Muíños) ante el riesgo que corrían ambas localidades.

Mientras, 33 aeronaves, entre helicópteros y aviones, surcaban los cielos de la provincia intentando sofocar los fuegos. Parte de los aparatos fueron movilizados por el Ministerio de Agricultura desde A Coruña, Xinzo y Salamanca y otros forman parte del dispositivo antiincendios de la Xunta. A ellos se sumaron un total de 59 brigadas forestales (413 trabajadores), 25 coches motobombas y los efectivos de la Brif de Laza.

La humareda de todos estos incendios se hizo notar durante la jornada de ayer en toda la provincia, llegando a oscurecer el sol en la ciudad.

Contenido patrocinado

stats