La industria textil se enfrenta a uno de sus años más difíciles

Los ERTE se mantienen

Uno de cada cinco puntos de venta de las marcas de moda ourensana permanece sin actividad

Dependencias logísticas de la empresa ourensana Adolfo Domínguez
Dependencias logísticas de la empresa ourensana Adolfo Domínguez

La industria textil ourensana sigue siendo uno de los puntales ourensanos, con más de 3.000 trabajadores y una cifra media de negocio de más de 400 millones de euros anuales. Sin embargo, la crisis del covid-19 está siendo "una debacle" para el sector en la provincia, según fuentes empresariales. Sociedad Textil Lonia (STL), Adolfo Domínguez y Roberto Verino siguen siendo las marcas identificativas, pero la vuelta a la actividad está siendo muy complicada.

El consumo interno no remonta a la velocidad que exigiría recuperar los niveles de fabricación precrisis y las exportaciones se han desplomado como consecuencia del cese de actividad. Según datos de la Agencia Tributaria, las ventas exteriores de ropa y complementos en mayo supusieron 888.500 euros, mientras que en el mismo mes del año anterior la cifra fue de diez millones de euros y en mayo de los ejercicios inmediatamente anteriores no bajaron de seis millones de euros.

Los ERTE se mantienen y la red de un millar de tiendas en todo el mundo registra ventas por debajo de ejercicios anteriores

La apertura de tiendas ha sido lenta y no parece que se acelere lo suficiente como para incrementar los pedidos. Las grandes firmas ourensanas tienen más de 200 puntos de venta sin abrir en todo el mundo, sobre las más de mil tiendas distribuidas en varios países. Es decir, aproximadamente una de cada cinco tiendas de las marcas ourensanas mantiene la persiana bajada.

Y, como consecuencia de la escasa actividad buena parte de las plantillas están incluidas en un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), en algún caso (como Adolfo Domínguez) hasta el verano que viene.

Según fuentes sindicales, empresas como Sociedad Textil Lonia mantiene inactivos a más de un millar de empleados tanto en fabricación como en tiendas, incluidos en ERTE.

LA REALIDAD COMERCIAL

La recuperación de la actividad no está para pronto y las atípicas rebajas de la era poscovid tampoco están ayudando. El mercado español —donde las marcas ourensanas tienen su principal red comercial— está en unos niveles de ventas desconocidos. Según la Confederación Española de Comercio "la primera semana de rebajas registró una caída de la facturación de entre un 20% y un 30% respecto al mismo periodo del año anterior, con variaciones según provincias y sectores de actividad, llegando al 50% en lo territorios más dependientes del turismo".

Estos datos concuerdan con los ofrecidos por la Asociación Empresarial de Comercio Textil, Complementos y Piel (Acotex). que certifican que "en el mes de junio las ventas han caído un 25,8% en tienda física y en comercio electrónico, quedando el acumulado anual con un descenso del 39,2% con respecto a 2019".

Recuerda la patronal que "obviamente el motivo de la caída de las ventas es la crisis sanitaria covid-19, en la que estamos inmersos". La realidad administrativa ha permitido abrir en el mes de junio a las firmas comerciales pero, como matiza Acotex, "muchas de ellas abrieron avanzado el mes de junio y con restricciones en la movilidad de la ciudadanía".

En este escenario, fuentes empresariales del sector en Ourense auguran una última parte del año "con muchas incógnitas por la pandemia y con un ejercicio económico muy complejo".

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