José García Juncal: "En cualquier profesión, lo que brilla es el mundo de emociones"

El doctor Juncal, reconocido otorrino en Ourense, publica su primer libro, "El Marino"

Juncal, natural de Bueu, sintió desde pequeño devoción por la literatura.
Juncal, natural de Bueu, sintió desde pequeño devoción por la literatura.

El doctor Juncal, conocido por su trayectoria como otorrino en la ciudad de Ourense, nació en el municipio de Bueu y creció escuchando las aventuras y desventuras de los marineros. Ahora las recoge en su primer libro, “El Marino”.

¿Qué le gustaría evocar en esta obra?

Para mí la clave está en la tristeza del mar, que no es feliz ni para el que lo trabaja ni para sus familias. Pero en tiempos era la única salida posible para muchas personas de las zonas costeras de Galicia. Hubo padres que no vieron crecer a sus hijas, maridos que apenas conocían a sus esposas, en fin, marineros que ganaban algo de dinero pero no podían compartirlo con sus familia. “El Marino” es el relato de como el mar da mucho dinero a los armadores y tristeza para el resto, esas familias separadas de una persona a la que adoran. Es un libro emocional. Lo que busco es que la gente interprete que en cualquier profesión lo que brilla es el mundo de las emociones. Y el marino de la historia es feliz a pesar de que a veces la vida cambie a peor, recordándonos que debemos disfrutar del día a día, porque no sabemos cómo será el mañana. Nosotros éramos de una familia humilde. El día más especial era cuando íbamos a Balaídos a ver los partidos del Celta. A pesar de que no tenías nada, eras feliz. Aún hoy, mis pacientes se acuerdan de esta pasión y me hacen regalos del equipo.

¿Publicará más libros?

Sí, ya tengo cinco historias en total. La siguiente, de título “Oceanía”, cuenta las vivencias de una señora que se traslada a los campos de Castilla. Cuando su padre fue al bautizo le pidió al cura que la llamase Oceanía porque su hermano estaba allí destinado en una misión. El cura no acepta, contestándole el padre: póngale usted el nombre que quiera, pero mi hija se llamará Oceanía.

Es usted un gran amante de la lectura.

Un libro no me puede durar más de 24 horas, por la emoción. Hace 15 años, paseando por el Barbaña, cuando subía por Salesianos me pegué un leñazo contra una farola. La gente se sorprendía de verme caminar leyendo libros, pensaba que estaba loco, pero camino a consulta se pueden leer diez páginas.

¿Qué es la literatura para usted?

La literatura significa todo. Cuando era niño no teníamos nada, no había televisión. Pero fui alumno de profesores de literatura fascinantes y acabé leyendo cientos de libros en el Círculo Náutico. Con trece y quince años, cogía tantos y tantos libros que no sabía ni lo que leía. Y, con los años, esa pasión se convirtiría en ilusión por escribir. Ahora, el relato del marino nace de las historias que desde pequeño escuchaba en el pueblo de Bueu.

¿Le preocupa que su obra sea víctima de la pérdida de interés por la lectura?

A estas alturas de la vida, no me preocupa vender ni un solo libro. Y si solo lo lee una persona, espero que le sirva para descubrir las manipulaciones del mundo. Todos los libros tratan de eso. Mis obras, como tema de fondo, buscan la solidaridad, reivindican que de nada te sirve el tener si no lo compartes. E implico a todos, no salvo ni al balón de fútbol. Yo escribo historias a mano continuamente, y si se las enseño a alguien, las lee y lo que cuentan les hace emocionarse, porque eso es lo primero, entonces lo corregimos y se transforma en un libro.

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