La marquesina impide usar el mirador de A Lonia
Seguimos igual. Cada uno va a su bola. En la ciudad de Ourense parece que no hay una cabeza pensante que haga las cosas con una cierta lógica y diga: "Hombre, pues podemos correr la marquesina unos metros para dejar libre el mirador". No, la colocamos ahí porque sí. Y así quedó sin entrada el mirador de A Lonia. Un pequeño balcón que servirá para que se calienten tranquilamente al sol las lagartijas.
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