PROYECTO "CAMINO VERTICAL"
La Diputación pone en valor la Vía de la Plata
En una diócesis como la ourensana cobra mucha mayor categoría el haber sido “cura de pueblo”. Algo fundamental por lo que todos los sacerdotes debiéramos pasar en nuestro ministerio. Personalmente he recorrido tres veces todas y cada una de las parroquias de la diócesis y puedo dar testimonio de la ejemplaridad de la inmensa mayoría del clero rural. Merecen todo el reconocimiento, al menos con el mío cuentan.
Algún día me gustaría escribir sobre tantos ejemplos. Lo hice en Celanova hace años con motivo de la entrega de los premios que llevan el nombre de aquel entrañable e inolvidable párroco Manuel Grande con el titulo “As pisadas do Sr. Abade” recogía muchos de estos casos tan laudables.
Ahora acaba de dejarnos uno de ellos siempre afincado en el mundo rural, Benigno Sierra Fernández, natural de Parderrubias, otrora semillero de vocaciones, donde nació el 7 de agosto de 1930 en una familia clerical como casi todas las de esta feligresía.
Benigno era un hombre humilde, sencillo, cercano y siempre acogedor. Llevaba en su sangre y lo transmitía a cuantos le conocimos, la serenidad, tranquilidad y el sosiego. Conocía como pocos el mundo rural y sobre todo su entrañable parroquia de Villar de Payo Muñiz, conocida como A Merca. Él, así como tantos sacerdotes salidos del entorno, e incluso un obispo, sabía conectar con su pueblo. Algunos incluso se fueron a misiones.
Pero el recorrido pastoral de Benigno, que configuró su manera de ser , ha sido por gran número de parroquias rurales desde que fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1957, tras cursar sus estudios en el seminario ourensano. A lo largo de su vida sirvió sacerdotalmente las parroquias de Proente, Mezquita S. Victorio, Chaveán(57-59), Fonteita(57-59), Abeleda (59-63), Edrada( 63-65), Pradomao(63-65), Corbillón (65-67) y sobre todo fue el párroco de (Villar de Payo Muñiz) A Merca desde 30.07.1986- 28.09.2016, siguiendo allí hasta ahora como emérito.
Hoy le ha tocado recoger los frutos de sus trabajos y desvelos a sus 90 años y después de percances de salud de última hora. Sin duda la tierra para él le será leve, eso pedimos a la vez que la certeza para su querida familia de que siguiendo a San Pablo a los Romanos, quien pone de su parte todo lo necesario, Dios siempre le reserva el premio eterno, nunca le deniega sus gracias. Descansa en paz querido Benigno y un fuerte abrazo para tus hermanos que hoy sufren tu ausencia desde la fe en la Resurrección.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
PROYECTO "CAMINO VERTICAL"
La Diputación pone en valor la Vía de la Plata
IMPUESTOS SOBRE VIVIENDA
El bum inmobiliario en Ourense deja tras de sí una recaudación récord de impuestos
Lo último