Obituario | Don Santiago González Rodríguez, “O cura da Asuncion”

PÁRROCO EMÉRITO

Santiago González Rodríguez, párroco emérito de la parroquia de La Asunción de Nuestra Señora, en el barrio de As Lagoas, fallecía ayer a los 94 años, tras una vida entregada a la labor pastoral.

Jorge Estévez
Publicado: 30 ene 2025 - 07:35 Actualizado: 07 feb 2025 - 01:33
Santiago González Rodríguez.
Santiago González Rodríguez.

Don Santiago González Rodríguez nació en tierras de Gomesende, en la parroquia de O Pao, en 1930. Tuvo un tío sacerdote que seguro fue una buena referencia en su vida, se ordenó sacerdote en Roma en 1952 y al volver trabajó con ilusión y alegría en donde la Diócesis le pidió: en el Seminario, en la parroquia de Santo Domingo, pero, sobre todo, en la creación y puesta en marcha de la parroquia de La Asunción de Nuestra Señora, en la que puso sabiduría, corazón y vida. Y juntos, parroquia y sacerdote, fueron creciendo y abriendo caminos de vida cristiana y progreso en esta zona, entonces periférica, de la ciudad.

Don Santiago supo poner sus saberes al servicio de la pastoral. Y nunca tuvo miedo en atreverse a los aires nuevos que soplaban desde los Documentos del Concilio Vaticano Segundo. Los estudiaba bien y procuraba hacer crecer su parroquia teniéndolos bien en cuenta. Y por eso abrió las puertas del templo, del Despacho Parroquial y de su propia casa y vida a todos. Y juntos planeaban, programaban y corregían. Y allí todos tenían tiempo y espacio para hacer mil cosas: niños, jóvenes, matrimonios, catequistas, agentes de liturgia, coro, grupo de caridad... Y había equipo de fútbol, rutas de senderismo y hasta algún baile.

Y no le daba miedo que se equivocaran o que las cosas no salieran perfectas, lo importante era trabajar e intentarlo. Y así formaban familia y así se iba ensamblando la parroquia.

Y Don Santiago conocía a todos sus feligreses y los quería sin condiciones, y por eso ellos le querían tanto.

Cuando llegué a la parroquia después de su jubilación, venía a concelebrar todos los días y me encantaba preguntarle cosas pues, con su memoria prodigiosa, conocía y recordaba a los feligreses con una riqueza de detalles que me parecían imposibles, pues sabía nombres, relacionaba las distintas generaciones de las familias y su situación de vida tanto cristiana, como social y económica. Una enciclopedia.

He sido testigo durante mis años en la parroquia del cariño, respeto y devoción agradecida que le tenían los feligreses. No me cabe duda de que durante mucho tiempo el párroco de La Asunción seguirá siendo Don Santiago. Y estoy seguro de que el párroco actual, Don Manuel, entiende lo que digo y lo comparte.

Don Santiago fue un hombre valiente y bueno, un hombre de paz y un sacerdote enamorado de su ministerio. Así lo valoraron siempre los muchos sacerdotes que colaboraron con él y sus lecciones, además de los alumnos, las aprendieron bien los feligreses.

Descanse en paz y que el amor de Dios, que predicaba con pasión, le abrace con ternura para siempre.

Creo que el templo de La Asunción, remodelado con esmero, pide a gritos una placa o algo similar para mantener siempre su recuerdo.

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