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En la mayoría de los casos, la ausencia de pruebas, hasta de indicios, ha impedido la detención de los posibles autores
Sólo se reabrirán si nuevos datos, como en el caso de Viana, permiten avanzar en la investigación. Este es un resumen de los casos:
Apuñalado en los viños
La lista la abrió precisamente en 1997 Francisco Álvarez, un vecino de la ciudad que falleció por las puñalas que presuntamente le asestó Enrique C.R. El escenario fue la zona de los vinos de Ourense y el autor nunca ha sido localizado.
Golpeada en Calvelle
Dos años más tarde (1999), Rita Iglesias Cid apareció muerta en su vivienda de Quintela de Calvelle (Pereiro) con varios golpes en el cuerpo. La identidad de su verdugo continúa siendo una incógnita.
Ahogado en el Sil
Ese mismo año, el 17 de marzo, una patrulla de la Guardia Civil encontraba un niño muerto dentro de una bolsa de plástico flotando en el cauce del río Sil, a su paso por Arcos (Vilamartín). El menor, un bebé, falleció asfixiado dentro de la bolsa y fue arrojado al río. Se desconoce la identidad de su madre y el autor o autora de este desgraciado suceso.
Estrangulada en O Polvorín
El año 1999 fue especialmente fatídico. El 15 de noviembre aparecía estrangula en su casa de O Polvorín Remedios Justo Salgado. El autor, antes de darle muerte, la violó. En este caso, las fuerzas de seguridad detuvieron a un conocido delincuente pero quedó en libertad al no haber pruebas que lo inculpasen.
Tiroteado en Barbadás
San Lorenzo Piñor (Barbadás) comenzó el año 2000 con otro homicidio de los catalogados en los archivos policiales 'sin resolver'. El vecino José Dias de Oliveira fue abatido de un disparo. El móvil, según la Guardia Civil, el tráfico de droga. Hubo sospechosos pero nunca detenidos.
Degollado en la ciudad
Un octogenario, César González Blanco, de 85 años, apareció estrangulado en su domicilio de la calle Doctor Fléming de la ciudad en la mañana del último día del año 2001. Vecinos y conocidos sospechan que el homicida conocía perfectamente la vivienda y a la víctima, pero a día de hoy aún no fue detenido. El octogenario había sufrido un robo de tarjetas bancarias en su propio domicilio. Su familia peleó sin éxito ante la Justicia para que no fuera archivado el crimen.
Estrangulada y quemada con gasolina
El último crimen sin resolver que se incorporó a la lista fue el de Marina Bóo Outomuro, de 35 años. Su cuerpo apareció calcinado el 17 de mayo del 2004 detrás del inmueble de la antigua cárcel de la calle Progreso. La mujer, que coqueteaba con las drogas y la prostitución, fue estrangulada con una bolsa de plástico y, después, su verdugo roció su cuerpo con un líquido inflamable, posiblemente gasolina, y le plantó fuego. A los pocos días fue detenido un cliente suyo, que había estado con ella el día anterior y cuyo rostro aparecía en la cámara de seguridad de un cajero automático cercano al lugar en que apareció el cadáver, pero fue puesto en libertad por falta de pruebas incriminatorias.La Policía Nacional continúa investigando y detuvo a otras tres personas, entre ellas un hermano de la fallecida, pero fueron puestos en libertad .
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