Ourense-Santiago, a 120 kilómetros por hora

La apertura del último tramo de la conexión se desarrolló sin problemas, aunque con baja afluencia

Ya es posible ir de Ourense a Santiago a 120 kilómetros por hora. Desde la mañana están operativos los 14 kilómetros que restaban para unir a través de vías de alta capacidad las dos ciudades. La apertura al tráfico del último tramo se desarrolló con normalidad, aunque este primer día, el volumen de usuarios fue reducido.

LR
Publicado: 26 abr 2009 - 14:23 Actualizado: 10 feb 2014 - 23:40

Sobre las 11 de la mañana abría al tráfico el último tramo de la autovía AG-53, con lo que ya está completa la conexión de alta capacidad Ourense-Santiago, que en su primera jornada registró una afluencia reducida.

El tramo que entró en servicio ayer, de 14 kilómetros, se inicia en el enlace con la OU-504 (Cea-Carballiño) y finaliza en la Autovía das Rías Baixas, en un nudo que permite la conexión directa entre la autovía de Santiago con la A-52 hacia Ourense, tanto para los vehículos que provengan de la ciudad como los que se dirijan a ella, mediante sendos ramales. Mientras, los vehículos que vengan de Vigo y quieran ir a Santiago, así como los que circulen de Santiago a Vigo, deben utilizar las dos rotondas del enlace.

También están habilitados -aunque no operativos- los ramales de enlace con el futuro vial de Maside y Carballiño, cuyas obras se aprecian desde la autovía.

Renegociar el peaje

El conselleiro de Infraestructuras, Agustín Hernández, acudió ayer a Ourense utilizando ya la nueva vía, e hizo hincapié en la mejora que supone para Ourense, aunque también para la conexión de Santiago con la Meseta. Añadió que la conmemoración de apertura se limitó a colocar una placa en homenaje a los trabajadores que construyeron el tramo, alegando que ‘acabou a era dos personalismos’. Igualmente, se refirió a una posible renegociación del peaje en el tramo entre Santiago y Dozón, señalando que tanto este caso como el de la A-9 serán analizados con una ‘visión redistributiva’. En todo caso, la AP-53 no depende de la Administración autonómica, sino de la esta tal, que tiene una concesión con la empresa Acega establecida durante el mandato de Álvarez Cascos. El anterior Gobierno de la Xunta había intentado rescatar el peaje, pero la indemnización que demandaba la concesionaria no era asumible.

El último tramo de la la AG-53, que ayer entró en servicio, requirió la construcción de dos viaductos, sobre el río Barbatiño (780 metros) y sobre el río Miño (460 metros). Este último requirió que se habilitasen sobre el cauce del Miño unas bases de tierra en torno a los pilares, que serán retiradas próximamente, para reducir el impacto en el río.

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