La vendimia del coronavirus: “Lo peor es la falta de compadreo”

Crónica

La vendimia del covid arrancaba en esta recta final del mes de agosto en varios puntos de la provincia, también en la Ribeira Sacra. Los vendimiadores coinciden: lo peor es llevar mascarilla y la falta de compadreo.

Uno de los participantes en la vendimia de la Ribeira Sacra. (Fotos: Miguel Ángel)
Uno de los participantes en la vendimia de la Ribeira Sacra. (Fotos: Miguel Ángel)

Son las siete y media de la mañana, cuando en el patio de la bodega Ronsel do Sil, en Casardebois -la primera en iniciar la vendimia en la DO Ribeira Sacra-, se reúnen los dos grupos familiares de cuatro personas que van a participar en la recogida selectiva de la uva en los bancales en esta mañana que ha amanecido neblinosa y fresca, aunque ya advierte uno de los vendimiadores que "aquí suben cuatro o cinco grados respecto a Parada de Sil, aunque estemos a pocos kilómetros".

Marieta Somarriba es la encargada de las medidas anticovid. "Desinfectamos las tijeras de cada uno, porque cada vendimiador tiene su propia tijera marcada con una inicial y solo usan esa. Cada día se empieza de cero, se reparten guantes y mascarillas desechables y todos trabajan con sus guantes propios, además de los desechables", explica, mientras los vendimiadores del día pasan religiosamente por delante de ella para que les controle la temperatura. No es la única medida preventiva. "Los vendimiadores van en sus vehículos, por separado, a la viña, y allí mantienen las distancias de seguridad", apunta Somarriba, que matiza que, "en el caso de la Ribeira Sacra, esto es relativamente fácil porque en un mismo bancal hay muchas variedades, cada una con diferente grado de maduración, con lo que es fácil mantener las distancias de seguridad".

Martín Lopes, de 26 años y natural de Sacardebois, uno de los que participan en esta jornada de vendimia, ya está listo, tras haberse pertrechado con todas las medidas de seguridad y haber dado "36,2" en el termómetro de control de temperatura. "Este año es el doble de trabajo, se complica mucho todo: hay que respetar la distancia, no puedes llegar coincidiendo con otro, tienes que estar todo el día con la mascarilla... es un trabajo mucho más individual y ya no hay ese compadreo propio de la vendimia; precisamente eso es lo que más me pesa, no poder trabajar unidos. Este año es una labor mucho más individual y eso supone un trastorno, no lo das asimilado", apunta. Y es que, como explica, "este es un trabajo de compañerismo, de colaborar unos con otros, y ahora, por el covid, hay que hacerlo de forma individual. Pero es lo que hay, de momento se va llevando, pero ya veremos como va a transcurrir esto".

Marieta Somarriba toma la temperatura a un vendimiador. (Fotos: Miguel Ángel)
Marieta Somarriba toma la temperatura a un vendimiador. (Fotos: Miguel Ángel)

Marieta Somarriba toma la temperatura a un vendimiador.

Borja Novoa Fernández, 35 años, de Ourense, apostó hace algo más de un año por trabajar para esta bodega de la Ribeira Sacra. "Llevo toda la vida trabajando en bodegas y me surgió hace un año y pico la oportunidad de venir aquí. Era lo que venía buscando hace tiempo, esta tranquilidad", explica. Reconoce, sin embargo, que la de este año no es una vendimia cualquiera. "Es muy diferente de otros años, tenemos que ir dos en cada coche, ya no hay ese compadreo, ese contacto propio de la vendimia". Y lo que peor lleva, él y otros compañeros de vendimia: "Hay que estar muchas horas con la mascarilla puesta, es algo agobiante, pero es lo que toca".

Y es que la vendimia supone un plus económico para quienes participan en ella, que puede ir "de los 50 a los 100 euros diarios, dependiendo de dónde se lleven a cabo los trabajos", explica Nóvoa Fernández. Al final de la campaña se puede traducir en unos mil euros.

Seguridad

"Hoy trabajaron dos grupos de cuatro personas, de aldeas muy cercanas o de Parada de Sil. Gente conocida, especializada, de la zona. Antes sí que venía alguna gente de fuera, pero este año no hemos contado con ellos para asegurarnos de que no haya ningún tipo de contagio", explica Marieta Somarriba, es otra de las notas características de esta vendimia del covid, una medida que muy probablemente tomarán también otras bodegas de esta Denominación.

Por otra parte, hace hincapié en que "dentro de la bodega solo entran la familia y los trabajadores de toda la vida, y se hace todos los días la correspondiente desinfección interior". Y subraya que "el vino no tiene peligro de propagación del virus, porque en cuanto fermenta el alcohol, desaparece ese peligro".

Es el vino de la Ribeira Sacra, cuyas uvas ya empiezan a recogerse en su punto justo de maduración, algo esencial para mantener la magnífica reputación de unos caldos al alza.

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