Rabo de Galo recuperó el espíritu de los Maios con una fiesta alternativa

Aí ven o maio

Puri Linares exhibió una lareira, una castañeira y un cruceiroante un centenar de vecinos que bailaron muñeiras y cantaron coplas

La Asociación Veciñal Rabo de Galo celebra sus maios

Rabo de Galo se adelantó ayer a la Festa dos Maios, con su versión alternativa después de siete años sin participar en el concurso del Concello de Ourense por discrepancias con las bases y criterios del mismo, que disgustan a colectivos culturales que llevan décadas diseñando estas creaciones artísticas que cada mes de mayo salen a la calle como símbolo de la “bienvenida” a la primavera. Frente al local vecinal, un centenar de personas se concentraron para admirar los tres maios elaborados por vecinos de la zona (capitaneados por la veterana artista Puri Linares). Esta vecina de Rabo de Galo, que lleva desde los 16 años creando maios (tiene 70), explicaba ayer a sus vecinos las creaciones elaboradas tras tanto tiempo de parón. Hay que fijarse en cada detalle.

Uno de los maios que exhibieron es una lareira con sus chorizos y jamones. Pero hay un detalle que puede pasar desapercibido. El gato. “O gatiño está sentado mirando para o pote e os chourizos. Nas lareiras sempre suele haber un gato. Vai para os chourizos pero este non os come”, bromeaba Puri. Otra de las figuras reproduce una réplica logradísima de la famosa castañeira de la ciudad, aunque en su versión “vegetal” luce el letrero de Rabo de Galo. La tercera creación fue un cruceiro, en la modalidad “enxebre”.

Las creaciones no fueron las únicas protagonistas de la jornada. Frente al local vecinal, un centenar de personas disfrutaron de una merienda para celebrar esta fiesta por todo lo alto. No faltaron los gaiteiros y los bailes de los vecinos a la animada cita.

Además, la nostalgia se apoderó de unos cuantos en el interior del local vecinal: hay una exposición en la que se recuperan las imágenes de la participación de Rabo de Galo en los maios de Ourense, una presencia que tienen desde 1928 y que solo se frenó en los sesenta y en los dos años de pandemia. Las coplas, con toque de atención a algún político, pusieron el broche final a la alternativa fiesta de Maios de los artistas veteranos de Rabo de Galo.

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