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ROBO DE NEGOCIOS
El verano en la ciudad es sinónimo de establecimientos cerrados por vacaciones y calles vacías debido a las altas temperaturas, factores que aprovechan los delincuentes para robar y hacer su particular agosto. Varios negocios de la ciudad, en el centro y la zona de As Lagoas, han sufrido robos con un modus operandi similar.
El lunes, la propietaria de una parafarmacia del barrio de As Lagoas se encontró con la cerradura forzada al llegar por la mañana a su negocio. Al entrar en el establecimiento, vio como el ladrón había arrancado la caja registradora y se la había llevado junto al dinero que contenía dentro, aunque no había mucho, solo calderilla. Por lo demás, el resto de la tienda estaba ordenada y la dueña no echó en falta la ausencia de medicamentos.
Por el momento no se ha podido concretar cuándo tuvo lugar el robo, aunque la franja se sitúa entre el mediodía del sábado, momento en el que la propietaria cerró su negocio, y la mañana del lunes. La Policía Científica estuvo fotografiando el local y buscando pruebas que puedan esclarecer los hechos.
Igualmente, el bar Bekas, también en el barrio de As Lagoas, sufrió un intento de robo. En este caso, el ladrón trató de forzar la puerta de entrada, pero, al saltar la alarma que tiene contratada el establecimiento, cejó en su empeño y se marchó sin acceder al establecimiento. En el centro de la ciudad, una zapatería también fue víctima de un robo en los últimos días. En este caso, el ladrón entró forzando el bombín de la puerta, pero en este caso no se llevó nada del interior.
La semana pasada, en el negocio La Librería, ubicada en la calle Florentino Cuevillas (esquina con Saénz Díez), el ladrón se llevó un botín de aproximadamente 1.300 euros. Los atracadores forzaron la puerta para entrar y una vez dentro arrancaron la caja fuerte de la pared y se la llevaron junto al dinero de la caja registradora. No se llevaron ni libros ni otros objetos de valor como ordenadores.
El modus operandi en todos estos robos es similar. El ladrón opta por forzar la cerradura para acceder a los establecimientos y una vez en el interior solo tienen dos fijaciones: la caja registradora y la caja fuerte. Su objetivo principal es el dinero en efectivo y no se fija en otros objetos de valor que puedan encontrarse en el local, de hecho, las víctimas se encuentran el establecimiento completamente ordenado.
También el modo de ejecución coincide en tiempo y ubicación. El ladrón aprovecha el cierre de los establecimientos por fin de semana o vacaciones para entrar en ellos a sabiendas de que se los van a encontrar vacíos. El robo lo hace de una forma sigilosa, ya que los dueños no se enteran hasta que les vuelve a tocar abrir. Respecto al lugar, todos los establecimientos están en un radio de poco más de un kilómetro de distancia.
El pasado año hubo 251 robos en establecimientos de la provincia, según los datos facilitados por el Ministerio del Interior. Las estadísticas reflejan que el último año con más robos que el pasado fue 2016, cuando se registraron 292, aunque las cifras son menores a las de hace una década, cuando se registraba aproximadamente un robo al día.
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