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La lluvia incesante del sábado no fue un motivo de peso suficiente como para frenar fiestas, botellones y tardes de copas. Los hosteleros sirvieron hasta la hora de cierre y muchos consumidores decidieron seguir la juerga más allá de las 23 horas. Los restaurantes, con un horario más amplio, también tuvieron una buena ocupación, especialmente la noches del viernes y el sábado. Aprovechando el levantamiento del toque de queda muchos se reunieron tras los cierres en la plaza de As Mercedes, donde la Policía Local tuvo que disolver varios grupos de botellón y en varias ocasiones fueron alertados por motivos de ruido en fiestas privadas.
Por otra parte, la Policía Nacional realizó diversos controles en establecimientos que permanecieron abiertos más tiempo del permitido y recibió varias llamadas en las que les solicitaban su intervención en fiestas -de no convivientes- y botellones. Sin embargo, explican que la mayoría de las veces ya no había nadie en las viviendas.
En su caso, elaboraron siete actas por restricciones covid. Seis fueron dirigidas hacia un grupo de personas que estaba “de after” y bebiendo con la persiana bajada en un bar de la avenida de Marín en la ciudad. La otra persona sancionada fue un hombre que deambulaba por la zona de los Vinos sin mascarilla y pese a la insistencia policial para que se la pusiese, el varón se negaba insistentemente
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