Siguió hasta el balneario a su pareja: “Ahora sé la verdad”

CONTROLABA SU UBICACIÓN

Controlaba su ubicación y hasta puso una grabadora en la casa para conocer sus conversaciones

Publicado: 11 jul 2025 - 04:10 Actualizado: 11 jul 2025 - 09:33
La magistrada Susana Pazos y la fiscal Pilar Manso, ayer durante un juicio.
La magistrada Susana Pazos y la fiscal Pilar Manso, ayer durante un juicio.

Vigilaba la ubicación de su pareja, colocó una grabadora en la habitación para conocer las conversaciones que mantenía y hasta controlaba las cámaras de seguridad del negocio de ella. Este es el acoso al que se vio sometida una mujer por parte de su novio, quien incluso llegó a amenazarla con revelar fotografías íntimas si lo dejaba y con el hecho de suicidarse.

Esta situación se desenvolvió desde principios de 2023 hasta septiembre de ese mismo año, periodo en el que realizó distintas acciones sin estar autorizado para ellas. A través de Google Maps, usando la opción compartir ubicación actual, el acusado controlaba dónde se encontraba su pareja sin su consentimiento. Esto le permitió conocer en septiembre de 2023 que su novia estaba en un balneario en Ferreira de Pantón, se presentó allí y cuando la vio en compañía de un hombre le dijo: “Ahora sé la verdad, gran puta mentirosa”.

La situación de control no se quedó ahí. J. colocó una grabadora en el dormitorio para poder saber las conversaciones que su novia mantenía. En mayo de 2023, se enteró de que tenía pensado irse sola a Sada y él la llamó para recriminárselo. Le dijo “como no vengas ahora mismo ya verás mañana con lo que te vas a encontrar”; “serás puta que no te llega lo que yo te jodo que tienes que buscar a alguien más”; “como no te bajes del tren y no vengas ahora mismo mañana te vas a acordar de mí”. Su pareja se bajó del tren y él ya estaba en la estación.

El acusado admitió los hechos y fue condenado a realizar 125 días de trabajos en beneficio de la comunidad

El acusado incluso recuperó un móvil viejo de su pareja, donde ella tenía instalada la aplicación para controlar las cámaras de seguridad de su negocio, con el objetivo de ver si esta se encontraba en su puesto de trabajo y con quien se relacionaba.

J. admitió ayer los hechos en el Penal 2 y fue condenado a realizar 125 días de trabajos comunitarios.

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