Taboadela, la zona cero de los retrasos en los trenes de alta velocidad

INTERCAMBIADOR DE ANCHO

Las averías en el tramo del intercambiador del ancho de vía causan gran parte de las incidencias en la línea Ourense-Madrid

M. Borrazás

Publicado: 28 ago 2024 - 05:45 Actualizado: 28 ago 2024 - 15:22

Cambiador de ancho de Taboadela.
Cambiador de ancho de Taboadela.

Los trenes entre Vigo y Madrid suman numerosos retrasos en los últimos meses por causas como incidencias en la infraestructura, en los nuevos trenes Avril y por las complicaciones en la circulación provocadas por las obras en la estación madrileña de Chamartín, por las que el propio ministro Óscar Puente compareció hace una semana en la Comisión de Transportes del Senado.

Con todo, se están produciendo retrasos incluso entre trenes que salen puntuales desde sus estaciones y que no sufren ninguna incidencia técnica durante su recorrido entre Madrid y Vigo, con motivo de las frecuencias actuales establecidas por Renfe y las limitaciones para asumir este tráfico del intercambiador de ancho de Taboadela, en Ourense.

Se trata de la situación que vivieron los pasajeros del tren Avril que partió ayer desde Chamartín a las 19:18 horas, desde donde salió puntual. En poco más de media hora recorrió los cerca de 350 kilómetros entre la capital y Puebla de Sanabria, la mitad de la distancia del recorrido hasta Vigo, pero el resto del trayecto llevó más del doble de tiempo. En total, sobre las 4 horas y media de viaje, más que los trenes Alvia y muy lejos de las 3 horas y media anunciadas.

A pesar de circular puntual y no sufrir ningún fallo técnico, el AVE tuvo que detenerse antes de su llegada a Taboadela, donde permaneció parado en las vías durante veinte minutos, provocando la frustración de los viajeros, muchos de ellos ya de pie en las puertas esperando para bajarse en la estación de Ourense. Según el propio personal del tren explicó a través de la megafonía, la causa fue un “exceso de tráfico” en el intercambiador de ancho, parada obligada de todos los trenes que circulan por la vía de alta velocidad entre Madrid y Ourense, de ancho internacional, pero que continuarán su recorrido por el resto de la red ferroviaria gallega, de ancho ibérico.

A día de hoy, una veintena de trenes circulan cada día por este punto (diez por sentido) y algunas de las frecuencias cuentan con apenas 20 minutos de separación entre ellos en momentos como el mediodía o la última hora de la tarde. De esta forma, cuando uno de ellos sufre algún tipo de retraso, esta parada técnica en Taboadela puede suponer que los siguientes trenes se vean afectados también, haciendo que los incumplimientos horarios se multipliquen a lo largo de las jornadas a pesar de que solo uno de los trenes haya afrontado incidencias. En este caso, fue un tren Alvia el que debía hacer uso de esta infraestructura poco antes de las 21:25 horas, para dar paso al Avril a las diez menos cuarto. Sin embargo, el Alvia circulaba con retraso obligando a parar en las vías al siguiente tren, que llegó finalmente a Vigo a medianoche, a pesar de estar programado para las 23:36 horas.

Ancho ibérico e internacional, un recorrido a dos velocidades

En el mejor de los casos, el paso por el intercambiador de Taboadela supondrá cinco minutos adicionales para todos los trenes con destino a Vigo. Es el tiempo que necesita para detenerse antes de entrar en el cambiador y luego pasar a menos de 15 kilómetros por hora, para luego seguir viaje los últimos 16 kilómetros por el ramal de conexión y la vieja línea de Zamora desde la estación de Taboadela.

Este procedimiento es necesario por el diferente ancho de las vías por las que deben circular los trenes entre su trayecto de Vigo a Madrid. El Eje Atlántico siempre se planteó de ancho ibérico porque no se trata de una línea de alta velocidad. Los Avril no superan los 200 kilómetros por hora en este recorrido (alcanzan los 300 de Santiago a Madrid) que también emplean los trenes regionales pero también los de mercancías, que no podrían circular por ella si fuera de ancho internacional. Con todo, se construyó con traviesas polivalentes, de forma que pudiera cambiar al ancho internacional en algún momento si se tomase la decisión. En el caso de la conexión entre Santiago y Ourense, se planteó inicialmente de ancho internacional, pero se cambió antes de iniciar la obra para que la pudieran aprovechar los trenes Avant.

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