La última tendencia: artesanía con pelo de Can de Palleiro

Artesanos de toda Galicia impartieron talleres en la ciudad para promover el oficio del cuero, el textil o la joyería. La última tendencia es el pelo de Can de Palleiro, “que pode empregarse como calquera la”

Teté Mareque, artesana, y Olga Santos, presidenta de ADAO, en el taller de lana. MARTIÑO PINAL
Teté Mareque, artesana, y Olga Santos, presidenta de ADAO, en el taller de lana. MARTIÑO PINAL

Frente a la Rúa Colón 24, en la Praza da Imprenta, instalaron hasta ayer mesas y sillas portátiles para convertirlas en un taller improvisado. El motivo: los cursos de la Asociación de Artesáns de Ourense (ADAO) para celebrar los Días Europeos de la Artesanía 2023.

Olga Santos, la presidenta de la agrupación, explica que a través de estas jornadas tratan de “mostrar el oficio, tanto su singularidad como la dificultad de elaboración que tienen los trabajos”. Durante la pasada semana se sucedieron los talleres de “cuero, orfebrería, cerámica y textil” en el mismo horario, de 11.00h a 14.00h y de 17.00h a 20.00h. Además, los talleres eran aptos para todos los públicos: “Para adultos y niños desde los 6 años”, afirma Santos.

Durante la jornada del miércoles, por ejemplo, la instructora Teté Mareque, natural de Narón, trajo hasta el Casco Vello de Ourense una muestra de muñecos artesanales. “Eu son autodidacta”, explica, y añade que aprendió “a base de paciencia e de proba e erro”. Lleva cuatro años en el oficio, pero “hai oito meses que comecei a traballar a la”. Más concretamente, lana de Viana do Bolo, con Denominación de Origen, de “Granxa A Ciruxana” y también de “Santa Marta de Ortigueira, de Granxa Caxigueira”, concreta Mareque.

En la lana también hay novedades. La última tendencia es el “pelo de Can de Palleiro”, que la artesana asegura que “tamén se pode utilizar como calquera outra la”, mientras señala a varios de los monigotes. Y aprovecha para ejemplificar otras variedades con un muñeco surfero de rizos: “Este está feito con pelo de can de augas”. Pero no todo es bonito. La artesana de Narón relata que el comercio de lana “é un problema porque está considerada un residuo”. De hecho, como autónoma, Mareque es “recuperadora de residuos” y asegura que “en España non a podo vender por lavala a man” mientras que “noutros países como Francia ou Holanda, estanse recuperando os colchóns de la para facer fronte aos excedentes de forma sostenible”.

Más tarde, en el taller, Teté Mareque explica el proceso de elaboración de la lana a las tres mujeres asistentes: “Primeiro chegas a casa da recollida e hai que lavar, escarpizar a la, cardar -con cardas manuais ou de tambor- despois fiar e torcer”. Sigue contando que “se tiñe e se elaboran as prendas con técnicas como o gancho ou tear baixo lizo”.

Precisamente durante este proceso, Carmen Romero, Gloria Mazaira y Nenucha Pereira comentan que les trae añoranzas “de la casa de nuestros padres”, a la vez que hilan la lana con el huso. Las tres asistieron a los talleres “todos los días”, porque querían “aprender sobre el oficio artesano” y Nenucha aprovechó para poner el ejemplo de que un bolso artesano “es mejor que un Louis Vuitton”.

Un día después, Lucía Casado y Alejandra Bangura se encargan de impartir las nociones básicas sobre cuero y textil, respectivamente. Casado lleva 12 años trabajando el cuero y ofrece a sus alumnas elaborar llaveros, pulseras o marcapáginas. Gloria Mazaira, que está bruñendo una pieza, explica que hacen “pulseras para las hijas o los nietos” y que “son cosas que hacen ilusión; no valen nada, pero te valen de mucho”. En esta línea asegura también que disfruta del taller de joyería: “Hasta hicimos una sortija”.

En la mesa de atrás, cuatro mujeres con telas, aguja y dedal. “Aquí las tengo tricotando para hacer una cestita”, bromea Alejandra Bangura, pero varias la corrigen rápidamente: “Tricontando no, ¡cosiendo!”. Rosa González es la primera en hablar: “Vinimos aquí porque estamos en edad de aprender; aquello que no pudimos hacer antes, lo vamos a hacer ahora”. Fani Estévez, sin embargo, asegura que el motivo de apuntarse es porque es “muy torpe con la costura”. Y María José Fernández, desde la otra punta, reivindica que asiste para “apoyar el trabajo” porque “hay gente en Ourense que hace cosas interesantes y hay que darles visibilidad. Son oficios que no se deben perder y es un nicho de empleo y mercado interesante si lo sabemos promover”.

Bangura estudió corte y confección y es emprendedora, tiene un comercio en el centro, de ropa hecha a mano. Cuenta que lleva en los talleres de la Asociación de Artesáns desde 2019, pero su pasión es la moda vintage: “Antes compraba en almacenes de ropa vintage pero se están acabando, así que ahora la reproduzco. Lo que hago son camisas, vestidos pichi o faldas yeyé pero adaptadas a la moda actual”.

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