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Un mes después de la profanación de siete sepulturas en el cementerio de A Valenzá, en el término municipal de Barbadás, los culpables todavía no han sido identificados. Pese a las sospechas sobre un grupo de jóvenes de la localidad, no se ha podido demostrar la autoría.
Policía Local y Protección Civil de Barbadás intensificaron la vigilancia en la zona tras la profanación. Por el momento, no se han vuelto a repetir los episodios de destrozos en el camposanto, aunque todavía son visibles los daños en varias de las tumbas. La zona más afectada, en la parte trasera del recinto, se encuentra precintada de forma cautelar para evitar caídas, mientras los dueños de las sepulturas renuevan las estructuras poco a poco. Los daños ocasionados ascienden a miles de euros, ya que cada testera puede llegar a costar 800 o 1.000 euros, en función del tamaño.
Los vecinos de A Valenzá reclaman más vigilancia policial en la localidad, ya que durante los últimos meses se han producido diversos actos vandálicos –tanto en casas deshabitadas como a elementos del mobiliario–. En el casco viejo, son varios los lugareños que han visto a un grupo de jóvenes tirar piedras a los tejados, así como a las ventanas de los turismos aparcados en la zona. Para muchos, la situación ha ido empeorando con el paso del tiempo y con la falta de efectivos policiales, por lo que reclaman acción al gobierno municipal. "Cada vez estamos peor, parece a cidade sen lei", apunta un vecino.
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