Zamora: “O lume era imparable”

Reportaje

Daniel Fernández, bombero de la Brif de Laza, toma aire tras lo vivido en Zamora. El ourensano reconoce la impotencia y la tensión vividas al enfrentarse al incendio que asoló más de 30.000 hectáreas de la Sierra de la Culebra.

Bomberos de la Brif de Laza y otros efectivos luchan contra el fuego en la Sierra de la Culebra. (BRIF LAZA)
Bomberos de la Brif de Laza y otros efectivos luchan contra el fuego en la Sierra de la Culebra. (BRIF LAZA)

Daniel Fernández no lo duda: el incendio de la Sierra de la Culebra (Zamora) es uno de los más duros a los que se ha enfrentado en sus 15 años de trayectoria profesional. “O venres xa estabamos avisados de que había lume para días, e así foi”, explica Fernández, bombero integrante de la Brigada de Refuerzo de Incendios Forestales (Brif) de Laza.

Durante los tres días de incendio, alrededor de cuarenta efectivos del equipo viajaron a Zamora para hacer frente al fuego. Fernández partió el sábado, cuando las llamas ya habían calcinado miles de hectáreas. “Ao chegar vimos que non se podía facer gran cousa, a intensidade das lapas era brutal. O único que podiamos facer era salvar as poboacións, as casas e as granxas”, reconoce.

Las condiciones climáticas (calor, sequía y fuertes ráfagas de viento) solo empeoraban la situación, mientras crecía la impotencia entre los efectivos. Con el paso de las horas, el incendio demostró su poderío, hasta alcanzar las más de 30.000 hectáreas calcinadas. “O lume devoraba todo ao seu paso: cruzou a autovía, a liña do tren, as carreteiras, os embalses… non existía liña de control, era imposible frealo”, comparte el bombero. Además de masa forestal de alto valor ecológico, el fuego arrasó granjas, zonas agrícolas y viviendas. “Salváronse animais, pero agora xa non teñen nada para comer…”, apunta.

Momentos de tensión

Ante la fuerza de las llamas, los efectivos de la Brif de Laza intentaron hacerles frente con “lume técnico”, pero no sin dificultad. “Aínda que nós temos moi interiorizadas as normas de seguridade, temos todo moi protocolizado, vímonos apurados nalgunha ocasión porque a nosa integridade física estaba ameazada. Houbo momentos de tensión”, señala Fernández. “O propio incendio xera un novo incendio que te acorrala en cuestión de segundos se te descuidas, tes que estar con catro ollos traballando sempre”, añade.

Los equipos ourensanos trabajaron codo a codo en las tareas de extinción con efectivos de Castilla y León, así como de otras comunidades autónomas. “Había bombeiros enviados de Galicia, de Portugal, de Cantabria, de Extremadura… neses casos a coordinación non é sinxela. Fixemos todo o que puidemos, pero non todo o que quereriamos facer, o lume era imparable”, reconoce.

El domingo, tras la mejoría de las situaciones climáticas, los efectivos pudieron respirar. “Entrou un frente que meteu un pouco de humidade, o que axudou a estabilizar a situación”, explica Fernández, que regresó con el resto de compañeros horas después a la base de Laza. “Cando voltamos xa non había practicamente lapas no perímetro que estivemos nós”, señala.

Tras lo vivido en la Sierra de la Culebra, toca analizar el trabajo realizado. “O venres iniciamos a campaña pola porta grande, pero o certo e que aínda non estamos ao 100%, falta xente e non temos aínda helicóptero”, dice Fernández. “Esperemos que non se repita o que vivimos en Zamora”.

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