El Nobel de la Paz Al Gore urge a una acción rápida contra el cambio climático

La realeza sueca, con el rey Carlos XVI Gustavo y la reina consorte Silvia a la cabeza, ha presidido el acto de entrega del Premio Nobel de la Paz 2007, otorgado al ex vicepresidente de EEUU, Al Gore y al indio Rajendra Pachauri.

AGENCIAS
Publicado: 10 dic 2007 - 17:22 Actualizado: 10 feb 2014 - 23:36
El Premio Nobel de la Paz 2007, otorgado al ex vicepresidente de EEUU, Al Gore
El Premio Nobel de la Paz 2007, otorgado al ex vicepresidente de EEUU, Al Gore

Tras recibir el premio, Gore y Pachauri, que preside el Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU, han alertado de las amenazas del calentamiento global y han instado a un compromiso mundial para revertir la situación.

El Comité Nobel premió a ambos, que suceden en el galardón a Mohamed Yunus y su banco de microcréditos Grameen Bank, por 'construir y divulgar un mayor conocimiento sobre el cambio climático causado por el hombre y fijar la base de las medidas para contrarrestarlo'.

En la ceremonia celebrada en el Ayuntamiento de Oslo, ambos galardonados han trazado un panorama crítico sobre estos problemas, que afectan a la seguridad humana, y han coincidido en el diagnóstico: actuar de forma rápida y consensuar medidas concretas.

Una situación de 'emergencia planetaria'

En su discurso, Gore ha descrito la lucha contra el cambio climático como una elección 'entre vida y muerte', por la 'supervivencia' de la especie, ante una situación de 'emergencia planetaria'. Por eso, ha invitado a los líderes políticos a abandonar las indecisiones para actuar 'con valentía y rápido'.

'Debemos abandonar la idea de que acciones individuales, aisladas, privadas son la respuesta. No es un reto para el 'yo', es demasiado grande, es un reto para el 'nosotros'', afirmó Gore, quien habló de la necesidad de un 'compromiso moral' colectivo como el que inspiró la lucha contra el fascismo y el nacimiento de la ONU. Citando a Antonio Machado, Gore evocó el conocido: 'Caminante, no hay camino, se hace camino al andar'.

En un discurso lleno de referencias históricas y citas de personalidades variadas, como Winston Churchill, Mahatma Gandi o George Orwell, Gore ha ligado la lucha contra el cambio climático con el combate de la pobreza, la enfermedad y el hambre y ha defendido, además, la creación de una tasa que grave el consumo de energía causante del cambio climático, que se vería compensada por una reducción de las cargas que gravan el trabajo.

Los efectos del calentamiento global

Rajendra Pachauri, por su parte, ha animado a los responsables mundiales a escuchar 'la voz de la ciencia y el conocimiento, que suena alta y clara' y ha resaltado que su grupo elabora informes científicos 'claves' que luego son aprobados 'palabra por palabra' por todos los Gobiernos, y que la entrega del Nobel reconoce las amenazas a la seguridad humana derivadas del cambio climático y la necesidad de desarrollar medidas efectivas y racionales.

Entre los posibles efectos del calentamiento global, que afectan sobre todo a países pobres y áreas como el Ártico o África, el presidente de IPCC ha nombrado el acceso a comida y agua potable, la estabilidad de las condiciones sanitarias, el impacto sobre los ecosistemas y la seguridad de los asentamientos humanos, que provocan movimientos importantes de población, una 'fuente crítica de conflicto potencial', según ha asegurado.

En su alocución previa a la entrega del premio, el presidente del Comité Nobel Noruego, Ole Danbolt Mjøs, ha señalado que la decisión de otorgar el galardón a Gore y Pachauri no había sido 'especialmente difícil', dada la preocupación mundial por el cambio climático. Si el IPCC ha puesto el fundamento científico del conocimiento sobre la materia, Gore ha sido la persona 'que ha hecho más para sentar la base de la acción política necesaria', ha señalado.

Premios a uno y otro lado del Atlántico

Los reconocidos en Economía, además de Hurwicz, son Roger B. Myerson y Erik S. Maskin, que con sus bases para la teoría del diseño de mecanismos proponen una predicción precisa de la eficiencia de los modelos de mercado, lo que, según los galardonados, cuenta con una inmensa aplicación social.

En Medicina, Oliver Smithies, Mario Capecchi y Robert Evans vuelven a llevar el galardón al terreno de la genética. Sus experimentos en ratones han permitido desactivar y sustituir los genes para poder extraerlos y estudiarlos en profundidad, una innovadora técnica que despeja un gran campo para la curación de enfermedades.

En Física, Albert Fert y Peter Grünberg inauguran con la magneto-resistencia gigante una nueva ciencia, la 'espintrónica', con las que la portabilidad y la capacidad de los aparatos electrónicos será cada vez mayor, pero que en la medicina permitirá unos diagnósticos más precisos y una localización más rápida de determinadas células.

Finalmente, el único ganador en solitario, el químico Gerhard Ertl, esclarece la catalización en las superficies sólidas, lo que optimiza el estudio de los procesos que, por ejemplo, hacen menos tóxicas las emisiones de los coches o crean la fertilización artificial.

Las nacionalidades de los premiados se reparten este año al cincuenta por ciento a uno y otro lado del Atlántico: cinco estadounidenses -tres de ellos de origen europeo y posteriormente nacionalizados en el país norteamericano-, dos alemanes, dos británicos y un francés son los premiados desde Estocolmo.

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