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Yo pensaba dedicarme al campo”, reconocía Miguel Indurain en una entrevista con Miguel Larrea en la que repasaba su trayectoria deportiva. El deportista navarro, el mejor ciclista español de todos los tiempos y “culpable” de que toda una generación comenzase a comprar maillots y culottes ajustados, a abrir cuentas bancarias en una entidad ya desaparecida y a dejar de dormir la siesta en pleno mes de julio con el Tour de Francia, no lo tenía claro.
Por suerte, para el propio Indurain y para el ciclismo en general, José Miguel Echávarri le convenció para intentar dedicarse al ciclismo durante dos años, antes de afrontar esa vida de mecánica y agricultura que le esperaba.
En el año 84, dio su primer aviso en el Tour del Porvenir, su debut como profesional en el Reynolds, y unos meses después en 26 de abril de 1985, con 20 años, Indurain se convirtió por primera vez en el líder de una “Grande”, la Vuelta a España, en las calles de la ciudad de Ourense.
“Mikel” Indurain, como le llamaban los cronistas de hace 37 años, salió al día siguiente de la Praza Maior de la ciudad enfundado en el maillot amarillo con publicidad de Caja Postal rumbo a Santiago de Compostela, para afrontar la primera de las cuatro jornadas que mantuvo el primer lugar, antes de desfallecer en el ascenso de los Lagos de Covadonga y ceder el testigo a Pedro Delgado, el “rey” por aquel tiempo en España y que terminaría abdicando en favor del navarro años después.
Una Vuelta a España que siempre le fue esquiva y que precisamente marcó el fin de una era. Once años después, en 1996, después de una temporada decepcionante (tras ser un martillo durante un lustro) echó el pie a tierra camino a esos mismos Lagos de Covadonga que en el 85 le habían arrebatado el maillot amarillo. Ese curso, Indurain corrió forzado por los responsables del equipo y supuso el principio del fin. En aquella carretera murió el deportista y nació el mito.
A pesar de que La Vuelta no fue su carrera predilecta en un palmarés casi interminable, sí tuvo grandes momentos en la Volta a Galicia. Participante habitual de esta ronda de una semana a lo largo de la autonomía, sumó dos triunfos de etapa en la provincia de Ourense, además una victoria en la general de la prueba.
La primera de ellas llegó en la comarca de Valdeorras, en el año 1987. Indurain se impuso al esprint en A Rúa a Jokin Mujika, “Perico” Delgado y a Francisco Antequera, en una etapa que salió de Ourense.
La segunda fue en las calles de la ciudad de As Burgas, concretamente justo enfrente de la Subdelegación de Gobierno, en el parque de San Lázaro. La etapa, de 169 kilómetros y que partió de Lugo, tuvo a Indurain y a otros 12 ciclistas como protagonistas, entre ellos Álvaro Pino, Marino Lejarreta, “Perico” o Jesús Blanco Villar entre otros, que se escaparon en el descenso del puerto de A Moa. En el esprint final, en subida, Indurain hizo valer su mayor potencia física para hacerse con el triunfo de etapa y el maillot de líder, aunque no se impuso finalmente. En 1988, el triunfador fue Marino Lejarreta, con Pino en segundo lugar e Indurain tercero.
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