Polémica a tres por la suspensión del Celta-Real Madrid

El Celta aceptaba la decisión de Abel Caballero de cerrar el estadio de Balaídos por el temporal, el Real Madrid exigía jugarlo y el Alavés aplazar el partido de vuelta de Copa del Rey para tener el mismo descanso que los celestes

Redacción Atlántico
Publicado: 05 feb 2017 - 01:00 Actualizado: 06 feb 2017 - 12:52
La grada de Balaídos arrancada por el viento.
La grada de Balaídos arrancada por el viento.

El temporal de viento que azota Vigo en los últimos días provocó en la noche del pasado viernes el desprendimiento de parte de la cubierta de la grada de Río Alto en Balaídos (20 metros cuadrados), en la parte más cercana a Gol, y los técnicos municipales dictaminaron a mediodía, tras una inspección matutina, que no era seguro disputar allí el partido liguero previsto para esta noche entre Celta y Real Madrid. Una obvia razón de peso, bien fundamentada en lo técnico y agravada por el hecho de que las condiciones meteorológicas no variaron hasta el día de hoy. Además, los desperfectos no se limitaban a esta cubierta, alcanzando también a placas laterales o cristales de los palcos.

"Es una temeridad que cualquiera insinúe que se puede jugar. En Balaídos no se va a jugar", sentenció el alcalde de Vigo ya a primera hora de la tarde. Abel Caballero se mantuvo firme en su decisión pese a que desde Madrid llegaban presiones para intentar que la suspensión del partido no fuese definitiva: "Jugar es poner en riesgo la seguridad de las personas. No es serio que nadie intente forzar que se juegue".

Con todo, la Liga de Fútbol Profesional no oficializó la suspensión hasta las 21:15 horas, una vez analizado el informe remitido por el Concello. En su comunicado, admite que no se podía garantizar la seguridad y asegura que, tras escuchar a los dos clubes y al operador de televisión, propondrá a la

Federación Española posibles fechas para la disputa de este encuentro aplazado.

Tanto tiempo de espera generó mucha incertidumbre a lo largo de toda la tarde de ayer. Mientras el Celta y la Liga callaban, el Real Madrid filtraba su descontento con la situación y, según algunas fuentes, apuntaba alternativas como la de solventar los desperfectos antes del encuentro, cerrar la grada de Río y jugar o disputar el choque en otro estadio. Presiones porque el conjunto blanco ya tiene un encuentro liguero aplazado, por la disputa del Mundialito, y argumenta falta de fechas para recuperar este otro encuentro en Vigo, además de una supuesta alteración de la competición si no se puede jugar hasta el mes de mayo.

Silencio en el Celta

El Celta de Vigo guardó silencio durante toda la jornada y no informó a sus aficionados de la suspensión del partido hasta casi las 23:00 horas. Tampoco indicó qué hará con las entradas ya vendidas para el partido.

Mientras, el Real Madrid citó a la Liga y añadió un párrafo con la protesta del Alavés.

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