Araña roja, difícil de erradicar

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Su ciclo biológico son cinco fases y los síntomas más característicos de esta plaga son manchas blanco-amarillentas en las hojas, que pueden ir evolucionando hasta una deseación o marchitamiento

Decoloración de las hojas de una variedad de uva tinta por un ataque de la plaga de araña roja.
Decoloración de las hojas de una variedad de uva tinta por un ataque de la plaga de araña roja.

Puede que la sandía sea un sinónimo de verano, posee una importancia, adquirida a lo largo de los años, dentro del grupo de cultivos de primavera. Al igual que la mayoría de plantas, es atacada por determinadas plagas que pueden mermar su rendimiento y, con ello, su rentabilidad. Una de ellas, sobradamente conocida, es la araña roja. Estos individuos pueden alimentarse de frutales, de hortícolas, de cultivos extensivos, de bayas, de plantas ornamentales y más familias cultivadas. Por tanto, es una plaga que debe ser tenida en cuenta, sobre todo si consideramos que su presencia está cada vez más asentada durante los últimos años.

La araña roja, Tetranychus urticae, es una de las muchas especies de ácaros que se alimentan de plantas que se suelen encontrar en ambientes secos y que generalmente son considerados una plaga. Es el miembro de la familia tetraníquidos o Tetranychidae, más ampliamente conocida. Los ácaros de esta familia son capaces de tejer telarañas. Los adultos miden alrededor de 0,5 mm, siendo muy difíciles de localizar, pero siendo visibles al ojo humano.

El ciclo biológico de la araña roja consta de cinco fases de desarrollo: huevo, larva, dos estados ninfales (protoninfa y deutoninfa) y adulto.

Los síntomas más característicos de la actividad de esta plaga corresponden a unos puntos, bastante visibles, de color amarillo, que pueden agrandarse hasta alcanzar el aspecto de pequeñas manchas blanco-amarillentas en las hojas, tanto en el haz como en el envés, las cuales pueden ir evolucionando hasta una desecación o marchitamiento de las mismas si no se toman medidas. Los amarilleos descritos corresponden a la alimentación de los ácaros al romper la superficie de las hojas y destruir las células del mesófilo. A medida que aumentan las poblaciones de araña roja, estos síntomas van acompañados de la inconfundible tela de seda que suelen tejer.

Es preciso señalar que una sintomatología ciertamente acusada, así como los daños derivados de la misma, podrían producirse bajo la coincidencia de diversos factores, donde estos ácaros desarrollan su máxima actividad. Serían principalmente: unas condiciones ambientales muy favorables (alta temperatura y baja humedad relativa), ausencia de enemigos naturales en el entorno, ausencia de medidas, tanto preventivas como de control y es importante saber de la presencia de la plaga en cultivos de años anteriores.

El progreso de las poblaciones de araña roja resulta muy difícil de combatir en los cultivos. Para ello, es preciso aplicar y combinar los distintos métodos de control disponibles, empezando por realizar monitoreos periódicos con el objetivo de obtener una detección precoz. También es necesario llevar a cabo medidas preventivas basadas en labores culturales que dificulten y minimicen su dispersión entre las plantas.

Para el control biológico de la araña roja en los cultivos de melón y sandía suelen emplearse diferentes enemigos naturales, que pueden aparecer en los cultivos de forma espontánea. En caso de que no suceda así, se realizan sueltas de estos individuos sobre las plantas para llevar a cabo dicho control. Algunos de los más utilizados son: Phytoseiulus persimilis, Neoseiulus californicus, Feltiella acarisuga o Macrolophus pygmaeus entre otros.

Teniendo en cuenta todas las consideraciones expuestas, queda claro que esta plaga resulta muy difícil de erradicar por completo. De este modo, la aplicación de medidas preventivas, así como la combinación de los diferentes métodos de control, pueden hacer que estas poblaciones de ácaros se reduzcan de manera satisfactoria.

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