Las jubilaciones demoradas se triplicarán hasta el año 2050

ESPERANZA DE VIDA

El incremento de la esperanza de vida es una de las causas principales de la elevada incidencia de la jubilación demorada.

Dos mujeres jubiladas caminan por la calle
Dos mujeres jubiladas caminan por la calle | Europa Press

La incidencia de la jubilación demorada en las nuevas altas se triplicará en las próximas décadas, al pasar del 10% actual a situarse en el entorno del 30%, impulsada principalmente por el incremento de la esperanza de vida y no tanto por los incentivos introducidos en la reciente reforma de pensiones.

Así lo sostiene un estudio de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) elaborado por su director, Ángel de la Fuente, en el que analizan las diferencias entre los modelos contables utilizados por la Administración y el modelo propio del “think tank”.

Actualmente, de cada 100 personas que se jubilan en el sistema, alrededor de 10-11 lo hacen de forma demorada, es decir, más tarde de lo que podrían (11,6% a datos de agosto). El modelo de Fedea prevé que para el año 2050 esa proporción pase a ser de 30 de cada 100 en las nuevas altas de jubilación, lo que a su vez provocará un aumento de la edad media de retiro.

Prolongar la vida laboral

Según explica el informe, el aumento de la longevidad previsto en las proyecciones demográficas de Eurostat exige a los trabajadores acumular un mayor volumen de ahorro para afrontar una etapa de retiro más prolongada. Esta circunstancia “obliga en alguna medida a prolongar la vida laboral” e incentiva doblemente la jubilación demorada, ya que la prima por demora se disfrutará durante más tiempo.

Por este motivo, Fedea argumenta que el mayor uso del retiro demorado observado en los datos recientes no puede atribuirse íntegramente a las medidas legales aprobadas en la reforma de 2021-2023. Es más, Fedea destaca que, “incluso en ausencia de cualquier cambio en el régimen de incentivos”, el porcentaje de jubilaciones demoradas crecería de todos modos hasta el 30% en las próximas décadas. Eso es así porque, según sus cálculos, el efecto directo de los incentivos al retraso de la jubilación han sido “reducidos”, dado que no han supuesto un cambio radical sino una “mejora incremental” de los incentivos que ya existían previamente.

Así, considera que los incentivos de la reforma de pensiones de 2021, como la prima del 4% por año de demora, no han tenido un gran impacto.

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