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Durante el crecimiento de una especie de tronco leñoso, existen muchos tipos de poda: la poda de formación, los pinzamientos, la poda de saneamiento, la poda de fructificación, la poda tras la floración, la poda de rejuvenecimiento y la poda de floración.
Debemos tener en cuenta los períodos de crecimiento de cada planta, en qué época le salen las hojas, cuándo tiene lugar su floración o si da frutos; y es fundamental también saber la función de la poda: si es estética o es para mejorar la salud, crecimiento, floración o fructificación de la planta. Todo tiene su momento y para eso sirven los calendarios de poda. Como estamos en verano hablemos de las podas correspondientes a esta estación. Después de la primavera y los meses de floración, llega el momento de controlar el crecimiento. Para evitar malformaciones poco estéticas, deberemos cortar las ramas y los chupones que sobren, eliminando también los restos florales, ya que estos gastan energía inútilmente. Es también momento de empezar el pinzamiento de los árboles ornamentales.
Los pinzamientos son los cortes de ramas tiernas que se efectúan rebajando los brotes entre cinco y diez centímetros, con el fin de rebajar el volumen de la planta y provocar el desarrollo de nuevas ramas laterales que aportarán densidad y opacidad al arbusto o árbol. El número de pinzamientos que requerirá un arbusto o árbol, estará directamente relacionado con el vigor de la planta a podar. En caso de ser muy vigorosas requerirán gran número de pinzamientos al año, y a las poco vigorosas, de crecimiento lento, será suficiente realizarles un único pinzamiento anual.
En los meses de julio y agosto, empieza la poda de verano, que se prolonga hasta finales de septiembre. Poda de formación y pinzamiento de los árboles ornamentales, y de formación en los frutales. Sigue la labor de mantenimiento de los arbustos (hasta septiembre) y de los setos (hasta octubre). Esta poda estival es especialmente beneficiosa para los rosales y las hortensias, y árboles frutales como el cerezo o el ciruelo.
La poda de formación es la poda que efectuamos tanto a árboles como a arbustos en sus estados más jóvenes con el fin de crear una forma o estructura concreta. Previamente debemos establecer cuál es la forma correcta que daremos al árbol o arbusto y se irán eliminando las ramas no deseadas. En caso de querer formar estructuras complejas nos serviros de guías tanto metálicas como de madera donde iremos fijando las ramas seleccionadas.
Por otro lado, la poda de fructificación se realiza a los árboles frutales y consiste en realizar una poda, dependiendo de la especie de árbol frutal a podar, con el objetivo de equilibrar el número de yemas de flor con el número de yemas de madera. Adecuando este principio a cada especie de árbol frutal, habrá que realizar la poda acorde para la obtención de frutas de tamaño y calidades óptimas.
Hay muchas especies, como el cerezo, que tienen diferentes podas dependiendo de su función. No puedes podar un cerezo que estas cultivando para la obtención de madera como uno que quieras por su fruto. Las especies con funciones frutales suelen podarse resultando en un árbol bajo con una copa de gran diámetro. Sin embargo, las especies madereras, se podan para que el tronco principal crezca alto y vigorosos.
Las podas no solo dan forma a nuestros arboles y son algo mas que cortes aleatorios. Si queremos que nuestra especie crezca fuerte y sana, orientándola a nuestros deseos, es muy importante seguir los calendarios de poda y conocer bien nuestra especie, ya que cada una tienes unos cuidados y períodos distintos.
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