La moda de la xerojardinería

Ecoagro

La filosofía de este tipo de jardines se basa en un uso eficiente del agua de riego y en eliminar pesticidas

Ejemplo de xerojardinería, en el que se busca reducir el césped para gastar menos agua.
Ejemplo de xerojardinería, en el que se busca reducir el césped para gastar menos agua.

El prefijo “xero” significa seco, procede del término griego “xeros”. La xerojardinería consiste en diseñar y construir jardines con bajo consumo de agua. La filosofía de este tipo de jardines se basa en un uso eficiente del agua de riego, y se inspira en la belleza de la vegetación de regiones de climas como el mediterráneo o el subdesértico.

El ahorro de agua no es el único objetivo de la xerojardinería. También tiene una filosofía sostenible y defiende un bajo coste de recursos. Busca un mantenimiento del jardín mínimo, y para ello propone limitar el uso de productos fitosanitarios, cambiar paulatinamente la maquinaria con combustible fósil e implantar energías renovables, el reciclaje, y la instalación de sistemas de riego eficientes.

La xerojardinería en España tuvo una época de gran expansión en la década de los 90. Un motivo que impulsó esta tendencia dentro de la jardinería profesional fue la fuerte sequía que sufrió la península ibérica durante varios años. La tendencia que se prevé para la Península indica que el agua será un recurso limitado si seguimos con el nivel de consumo actual, por lo que jardinerías de este tipo deberían ser mucho más utilizadas actualmente.

La xerojardinería, según el National Xeriscape Council de Estados Unidos, se fundamenta en siete principios, que vemos a continuación:

Estudio del diseño y la planificación. El diseño de jardines comprende la evaluación, planificación, ejecución y mantenimiento de paisajes urbanos y rurales. Hay que considerar numerosos aspectos como: el uso que se le va a dar, la sensación que quiere transmitir, el clima de la zona, las plantas de exterior, y los elementos que se van a incorporar.

El análisis del suelo. En el suelo se encuentran muchos datos que resultan vitales para las decisiones que tomemos a la hora de planificar nuestro jardín. La textura del suelo, si es mas arenoso o mas arcilloso, el pH, la cantidad de nutrientes, todos estos temas son de necesario conocimiento antes de elegir que especies cultivaremos en nuestro jardín.

Selección de especies vegetales. Optaremos siempre que podamos por plantas autóctonas que estén adaptadas al clima de nuestra zona. Igualmente, usaremos plantas con pocas necesidades hídricas, como los cactus, las crasas o palmeras. Entre los cactus podrás encontrar gran variedad de formas y ahorrarás agua y trabajo, pues apenas necesitan cuidados, al igual que las crasas.

Reducción de las zonas de césped. Un jardín que se caracteriza por un consumo bajo de agua no puede incluir grandes superficies de césped. Una superficie cubierta de césped, además de un alto consumo de agua implica un elevado coste de mantenimiento.

Uso de sistemas de riego eficientes. Los sistemas de riego más adecuados son los de microaspersión, goteo enterrado y goteo aéreo. En jardines sostenibles se están implantando el riego con aguas regeneradas. Un consejo para sacar el máximo rendimiento al riego es agrupar las especies vegetales con necesidades hídricas similares.

Protección del suelo mediante mulching. Las ventajas son: disminución de la erosión, aumento de la temperatura del suelo, conservación de la humedad, aporta fertilización, reducción de la compactación, disminución de malas hierbas, y un agradable aspecto estético.

Mantenimiento adecuado. La principal idea de la xerojardinería es la reducción del consumo de agua y de productos químicos, por lo que el mantenimiento es algo mínimo. La colocación de plantas se realizará conforme a los portes que alcanzarán las plantas. Esto conllevará menos podas y, por tanto, una disminución del mantenimiento del jardín y una notable reducción en el consumo de agua.

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