Jaime Mayor Oreja: “La juventud no conoce el ‘Espíritu de Ermua”

29 AÑOS

El exministro de Interior entre 1996 y 2001 ve triste que no se sepa entre las nuevas generaciones quién fue Miguel Ángel Blanco

El exministro Jaime Mayor Oreja.
El exministro Jaime Mayor Oreja. | Europa Press

El exministro del Interior entre 1996 y 2001, Jaime Mayor Oreja, lamentó el viernes que en la actualidad la juventud desconozca el significado de la figura del concejal del PP de Ermua Miguel Ángel Blanco, asesinado por ETA hace 29 años, y el movimiento que “alumbró”.

En referencia a diferentes estudios que coinciden en el bajo conocimiento actual de los jóvenes sobre el asesinato de Miguel Ángel Blanco el 13 de julio de 1997 y la ola de rechazo al terrorismo de ETA que desató, el también expresidente del PP del País Vasco expresa una “profunda tristeza, considerando este vacío informativo como una incapacidad de las nuevas generaciones para comprender su propio presente”.

“Es evidente que es una tristeza que no se conozca el significado de Miguel Ángel Blanco y lo que fue no solamente su figura, que también por lo que sufrió, sino el movimiento social que alumbró”, dijo ayer. Para Mayor Oreja, que asegura que “la juventud no conoce el ‘Espíritu de Ermua”, este desconocimiento ha permitido que se instale una “nueva leyenda” que intenta presentar a figuras del entorno de ETA como “hombres de paz”, desvirtuando el significado de la masiva movilización social tras el asesinato de Blanco. Así, señaló que “el relato nunca puede prevalecer sobre la verdad”.

En la memoria personal del exdirigente del PP vasco aquellos días de julio representan un contraste emocional violento. Describe la experiencia como un tránsito de la luz a la oscuridad: la euforia por la liberación, días antes del crimen, del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, se vieron empañadas por lo que define como el “asesinato a cámara lenta” del concejal de Ermua con raíces familiares ourensanas.

Sin cesiones a ETA

A pesar de la movilización sin precedentes de la Ertzaintza, la Guardia Civil y la Policía Nacional, el exministro del Interior admite que sentía que buscar al concejal era como “buscar una aguja en un pajar”. Aunque la esperanza de la sociedad era inmensa, en el seno del Gobierno la tragedia se “sentía próxima”. Recalca que en ningún momento se barajó la posibilidad de ceder a las exigencias de trasladar a todos los presos de ETA a cárceles del País Vasco a cambio de liberar al concejal.

Explica que cuando existe un secuestro de estas características y se dan 48 horas, ese comando está “bloqueado”, y no tiene ninguna posibilidad ni siquiera de tener contacto con la propia organización.

Incluso ante intentos externos de mediación, Mayor Oreja se refiere a la propuesta de Pedro J. Ramírez para que una figura “próxima a la cúpula de ETA” entablara conversación con los captores. El exministro indicó que en ese momento dejó muy claro al entonces director del diario El Mundo que eso “no era una mediación del Gobierno”, expresando que simplemente fue una “facilitación” para que el periodista “pudiera indagar sobre lo que había exactamente”.

“El movimiento que salió a la calle provocó pánico en el PNV”

Preguntado por la evolución del Espíritu de Ermua, Mayor Oreja explica que este movimiento social, que unió a los españoles en las calles con grandes manifestaciones, provocó “pánico” en el PNV al ver un “movimiento que no podía controlar y que amenazaba con derrotar no solo a ETA, sino al propio nacionalismo mediante el fortalecimiento del Estado de derecho”.

En su opinión, esto llevó al nacionalismo vasco a pactar con la banda, “abrazando la autodeterminación” como objetivo inmediato para evitar su propia irrelevancia.

“ETA entendió que lo que había que hacer era el acuerdo con el PNV, pero no era la tregua. La causa era que el PNV abrazaba la autodeterminación como objetivo inmediato y entonces por eso lo hizo. Le entró miedo y pánico”, explicó.

Así, el exministro indica que el “mal llamado proceso de paz” (el final del terrorismo y la disolución de ETA) del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, fue un proceso pactado con ETA que servía de “anticipo” para que la banda terrorista gobernase el País Vasco y Navarra “en poco tiempo”, señaló.

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