La mili se acabó hace 25 años tras décadas de contestación

EFEMÉRIDE

Tras la profesionalización de las Fuerzas Armadas, el servicio militar terminó el 9 de marzo del 2001.

Protesta ante un cuartel a principios de los noventa.
Protesta ante un cuartel a principios de los noventa. | E.P.

Luis Villaverde, un joven vigués, se convirtió en uno de los últimos insumisos de España. En 2001 se negó tanto a hacer el servicio militar como la Prestación Social Sustitutoria (PSS), la alternativa civil al ejército, y acabó recibiendo una multa de 1.503 euros. Su caso refleja la lucha de miles de jóvenes que desafiaron la mili durante décadas. El 9 de marzo de 2001, el entonces ministro de Defensa, Federico Trillo, pronunció una frase que marcaría un antes y un después: “Señoras y señores, se acabó la mili”. Con ese anuncio se ponía fin a más de dos siglos de servicio militar obligatorio.

La medida, que entró en vigor el 31 de diciembre de ese mismo año, supuso la culminación de décadas de lucha civil por parte de miles de jóvenes que se negaron a empuñar un arma, incluso a costa de su libertad. La objeción de conciencia al servicio militar en España comenzó a consolidarse como fenómeno social en los años 70, aunque no fue hasta la década de los 80 cuando adquirió una dimensión llamativa.

En 1984, el Estado aprobó la Ley 48/1984 reguladora de la objeción de conciencia, que ofrecía una alternativa civil al servicio militar: la Prestación Social Sustitutoria (PSS, por sus siglas). Sin embargo, muchos objetores denunciaron que esta prestación seguía siendo una forma de penalización, más larga y coercitiva que el propio servicio militar.

Ruptura

La ruptura definitiva llegó en 1989, cuando el Movimiento de Objeción de Conciencia (MOC) impulsó una campaña de insumisión que rechazaba tanto la mili como la PSS. Aquel año, unos 200 jóvenes se declararon insumisos públicamente ante los juzgados, y desde entonces la lucha fue en aumento. Finalmente, en el año 2000, el gobierno de José María Aznar anunció la profesionalización de las Fuerzas Armadas y la suspensión de la mili obligatoria. El cese entró en vigor oficialmente el 31 de diciembre de 2001. Desde entonces, el servicio militar permanece abolido, aunque la legislación contempla la posibilidad de reclutamiento forzoso en caso de estado de alarma o guerra. Aunque el servicio militar fue suspendido, las consecuencias legales para algunos insumisos se extendieron más allá de esa fecha, como Luis Villaverde.

Un movimiento social de largo aliento

Entre 1989 y 2001, unos 20.000 jóvenes participaron en la campaña de insumisión. De todos ellos, unos 1.670 fueron procesados penalmente, y aproximadamente 1.000 fueron encarcelados, según datos recogidos por investigadores y por fuentes del propio movimiento, como el volumen En legítima desobediencia. Fue la mayor campaña de desobediencia civil en Europa occidental desde la Segunda Guerra Mundial.

A pesar de la represión -con penas de prisión de hasta dos años-, el movimiento ganó apoyo social, especialmente entre la juventud, colectivos pacifistas, asociaciones de derechos humanos y organizaciones de izquierdas. Las protestas consiguieron debilitar el consenso.

Contenido patrocinado

stats