La prensa, la gran aliada en la lucha contra los corruptos

Pedro Sánchez, Santos Cerdán, José Luis Ábalos y Koldo García
Pedro Sánchez, Santos Cerdán, José Luis Ábalos y Koldo García | La Región

Desde el manido Watergate, los correos de Hillary Clinton, o las corruptelas descubiertas a través del portátil del Hunter Biden en Estados Unidos, hasta la investigación de los GAL en España, la de los gastos parlamentarios inflados de los laboristas británicos, o el caso de favores financieros que acabó provocando la dimisión de Christian Wulff en Alemania. La historia de la política está entreverada de escándalos y corrupciones que salieron a la luz gracias a la acción de la prensa, de periodistas valientes e independientes, que habían asumido que su papel y contribución a la sociedad es la vigilancia estrecha del poder político.

A menudo se trata de investigaciones desarrolladas en medio de trabas y presiones de los políticos implicados, y de las zancadillas de los medios afines al poder, o como dicen en Argentina, de los periodistas “ensobrados” (aquellos que reciben sobres con dinero de los partidos). Incluso a veces las corporaciones privadas que se han beneficiado de la llegada al poder de esos políticos, intentan también silenciar a los investigadores. Buen ejemplo de eso es lo ocurrido en 2020 en Estados Unidos, cuando New York Post publicó correos electrónicos extraídos del portátil de Hunter Biden, hijo de Joe Biden, que lo implicaban en negocios opacos con empresas chinas y ucranianas, en los años en que su padre lideraba la política estadounidense hacia Ucrania como vicepresidente de la Administración Obama.

La exclusiva del Post se publicó pocas semanas antes de las elecciones presidenciales, y tan solo algunos medios conservadores se hicieron eco de ella, mientras que fue silenciada en la mayoría de los medios progresistas. Y lo que es más grave: fue ocultada a propósito en las redes sociales. Facebook ordenó limitar la difusión algorítmica del enlace a la noticia del Post, mientras que Twitter, entonces en manos de Jack Dorsey, bloqueó por completo los enlaces al artículo durante varios días y suspendió durante un tiempo la cuenta del New York Post.

Valor de la información

Cuando se conoció la censura, Twitter y Facebook tuvieron que afrontar una de las mayores crisis reputacionales de la historia, terminando Twitter más tarde en manos de Elon Musk, que desmontó el departamento de censura de la compañía, y Facebook disculpándose por aquellos hechos, e implementando nuevas medidas para garantizar en lo posible la libertad de opinión e información en la plataforma.

Y es que la información periodística, la investigación en busca de corrupción, sigue teniendo la capacidad de desnudar Gobiernos y dejarlos al borde de la caída. La ristra de bombas informativas que están sacudiendo ahora al Gobierno de Sánchez son el resultado de un largo trabajo de las redacciones.

RESULTADO DETALLADO DE INVESTIGACIÓN

Durante años, diferentes medios han ido indagando y señalando los hechos presuntamente delictivos que rodeaban al presidente, y el Gobierno ha respondido acusando a los investigadores de fabricar bulos, fake news, y refiriéndose a ellos como “máquina de fango” de la ultraderecha. De hecho, Sánchez anunció una nueva ley de prensa con la que planteaba la posibilidad de asfixiar económicamente a los medios molestos.

Lo que ahora conocemos es ya el resultado detallado de una investigación policial, respaldado en la evidencia de audios e informes que no dejan lugar a dudas, dando la razón a todo lo que se ha venido publicando durante meses y años, Sánchez se ha visto obligado a cambiar de estrategia y “pedir perdón”. No en vano, la mayoría de los grandes medios progresistas y de los periodistas influyentes que hasta anteayer defendían a capa y espada la limpieza del Gobierno, y que no han ahorrado ataques a los periódicos que han ido publicando las exclusivas, se han reposicionado, cambiado radicalmente de postura e incluso están exigiendo a Sánchez que dimita y convoque elecciones anticipadas

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