La abuela de Galicia

OBITUARIO LOLA GONZÁLEZ DÍAZ

La abuela de Galicia
La abuela de Galicia

Lola González Díaz, conocida cariñosamente como “Lola da Pena”, falleció ayer en Monforte de Lemos a la edad de 111 años, apenas mes y medio después de celebrar su último cumpleaños. Con su partida, Galicia despide a su persona más longeva y a una de las cinco mujeres más mayores de toda España, símbolo de una vida larga, sencilla y profundamente arraigada a la tierra que la vio nacer.

Lola nació el 23 de mayo de 1914 en la parroquia de Gundivós, en el municipio lucense de Sober. Allí vivió la mayor parte de su vida, en un entorno rural marcado por el trabajo en el campo, la cercanía de las familias y el paso lento pero firme del tiempo. Su apodo, “da Pena”, hacía referencia a su lugar de origen dentro de la parroquia, una costumbre común en las aldeas gallegas donde los nombres propios se entrelazan con la geografía y la historia local.

Durante más de un siglo, fue testigo de los grandes cambios del mundo: dos guerras mundiales, la Guerra Civil española, la dictadura y la transición democrática, la llegada de la televisión, de internet y de los teléfonos móviles. Pero su vida transcurrió al margen de esos grandes titulares, centrada en la familia, el trabajo y la comunidad. Su longevidad no fue solo una cifra extraordinaria, sino también un reflejo de una existencia vivida con serenidad, fortaleza y humildad.

En los últimos años, residió en Monforte, donde recibió el cariño de vecinos, familiares y autoridades locales. Su figura se convirtió en un símbolo entrañable para la comunidad. Fue homenajeada en varias ocasiones por el Concello de Sober, que celebraba cada uno de sus cumpleaños como un acontecimiento especial. Su vitalidad y lucidez sorprendían a quienes la conocían, y su historia fue recogida en diversos medios de comunicación, especialmente cuando acudió a votar en las elecciones de 2019 con 105 años, gesto que fue ampliamente celebrado como ejemplo de compromiso cívico.

Lola deja una hija, una nieta y una bisnieta, quienes la acompañaron hasta el final y velan su memoria con profundo respeto. La capilla ardiente fue instalada en el tanatorio Raúl de Monforte, y su entierro se celebrará hoy lunes 7 de julio en el cementerio de Gundivós, tras una misa funeral en la iglesia parroquial a las siete de la tarde.

El Concello de Sober expresó su pesar por la pérdida de una de sus vecinas más queridas, trasladando sus condolencias a la familia y destacando el legado humano y simbólico que deja Lola. Su vida, marcada por la sencillez, la resistencia y el amor por su tierra, permanecerá en la memoria colectiva de Galicia como un testimonio silencioso pero elocuente del siglo que vivió. Con la muerte de Lola González Díaz se cierra un capítulo centenario de la historia gallega, una vida que, sin buscarlo, se convirtió en emblema de la longevidad, la dignidad y la sabiduría de las generaciones que construyeron el presente.

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