Muere Francisco Paz Suárez, fundador de la limiana Patatas Paz, a los 95 años
OBITUARIO
Ourense se despide de Francisco Paz Suárez, fundador de Patatas Paz
La historia de Patatas Paz, una de las empresas más conocidas del sector agroalimentario ourensano, no puede entenderse sin Francisco Paz Suárez. Fallecido a los 95 años, el empresario fue el impulsor de una firma que nació en los años setenta con la venta de patatas en mercados y ferias y que medio siglo después continúa operando desde Xinzo de Limia como una referencia del sector.
Nacido en 1931, Paz Suárez formó parte de la generación de gallegos que tuvieron que hacer las maletas para buscar fuera las oportunidades que no encontraban en casa. A comienzos de los años sesenta emigró a Alemania, donde trabajó como transportista y aprendió un oficio que acabaría resultando decisivo para su futuro empresarial. Tras seis años en el extranjero regresó a Galicia decidido a construir una vida en su tierra y a dar a su familia las oportunidades que él no había tenido.
Antes de volver ya había comenzado a establecer contactos en el sector de la patata, una actividad estrechamente ligada a A Limia. Aquella experiencia desembocó en 1975 en la creación de Patatas Paz. Los primeros pasos fueron modestos. Desde Ourense abastecía a comerciantes de la plaza de abastos y recorría mercados y ferias vendiendo un producto que con los años acabaría llegando a toda España y a distintos países europeos.
En aquella aventura empresarial pronto apareció una figura que sería fundamental para el futuro de la compañía: su hijo, Francisco Paz Iglesias. Siendo todavía un niño ya acompañaba a su padre en el trabajo diario. Años después recordaría cómo se levantaba de madrugada para ayudar a vender patatas antes de ir al colegio. Más que un negocio familiar, Patatas Paz fue una escuela de vida en la que el trabajo y el sacrificio formaban parte de la rutina cotidiana.
El relevo generacional llegó en 1983. Francisco Paz Iglesias tomó las riendas de la empresa y lideró una etapa de expansión que transformó por completo el proyecto impulsado por su padre. Las nuevas instalaciones levantadas en Xinzo de Limia permitieron aumentar la capacidad productiva y abrir mercados más allá de Galicia. Con el paso del tiempo la firma consolidó su presencia en toda España, Portugal y otros países europeos, convirtiéndose en una de las marcas más reconocidas del sector.
Quienes trataron a Francisco Paz Suárez recuerdan a un hombre hecho a sí mismo, marcado por la experiencia de la emigración y convencido de que la palabra dada tenía tanto valor como cualquier contrato. Aunque cedió el protagonismo empresarial a su hijo hace décadas, siguió ligado a la compañía y contempló con orgullo su crecimiento hasta celebrar el cincuenta aniversario de una empresa que había nacido prácticamente desde cero.
Su fallecimiento deja huérfana a una de las sagas empresariales más conocidas de A Limia. También pone punto final a la historia de un emprendedor que convirtió los años de emigración, esfuerzo y sacrificio en el origen de una empresa que todavía hoy mantiene vivo su nombre.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último
PRIVACIDAD Y MODERACIÓN
Multa histórica a Meta de 25.000 millones de dólares por engañar a los usuarios de Facebook