Una foto con mucha vida

OBITUARIO

Obituario Marisa Amor. Fotografía en los jardinillos del Padre Feijóo
Obituario Marisa Amor. Fotografía en los jardinillos del Padre Feijóo | La Región

La foto es de los años cincuenta.

Está hecha en los jardiníllos del Padre Feijoo. No recuerdo quién la hizo ni por qué. De izquierda a derecha, de pie: Flori, que acaba de morir hace unos meses: Ester Fernández, que según mis noticias está hecha un asquito; Lula Valente, hermana del poeta, hace años que se fue a Chile. -ahora anda por Madrid-; Después Cruz Risco, hija de don Vicente, muerta en el 92 y descubierta hoy como activísima cineasta; la que esta a su lado no recuerdo quién es. Sentadas, de derecha a izquierda: yo, la más joven de la pandilla; Ana Alejos, hija de un cargo público de la época que vinieron destinados a OU; a su lado Marisa Amor.

Marisa murió el domingo. Éramos primas terceras por parte de padres, Julio Amor Outeiriño y Alejandro Outeiriño, el mío. Viviamos en el mismo edificio del Parque de San Lazaro junto con los Valente, los Adolfos Domínguez, los Morillo, los Valencia, los Abelairas y los Blanco.

Marisa y Lula eran las guapas del grupo y, por consiguiente, las que más novios tenían. Marisa, además, era divertida, de buenos sentimientos, protectora y con buen gusto para vestir, cualidad que conservó hasta sus últimos días. Entre sus novios estaba un sobrino del escritor orensano Eugenio Montes, pero los novios se acabaron cuando llego Lalo Arce, uno de los tíos mas guapos de su generación. Y vinieron los hijos. Y Marisa siguió fumando y disfrutando todo lo que podía, vitalista como era.

Por San Lázaro nos comíamos el primer helado al abrir sus puertas “La Ibense”. En Semana Santa estrenábamos ropa. Éramos asiduas a la sesión continua del “Xesteira” y matábamos las tardes “tiradas “ por la calle sin destino concreto. Antes de salir de casa nos llamábamos por teléfono, por supuesto fijo, para comentar qué nos poníamos. Nuestra primera subida en un ascensor fue en el edificio de los Tripero. Mirar hoy la foto, que se quedo un poco cursi porque todas éramos mucho mas graciosas, es como mirar un trozo de vida que la Marisiña se llevo con ella.

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