Carlos Ortega, responsable de Cooperación Internacional de Cruz Roja: “Todos tenemos las mismas capacidades, pero diferentes oportunidades”

FORO LA REGIÓN

Tras 20 años de experiencia en emergencias internacionales con Cruz Roja, Carlos Ortega repasa en el Foro La Región cómo se organizan las operaciones humanitarias tras grandes catástrofes y recordará sus misiones en Haití, Sierra Leona y Kenia, donde vivió algunas de las experiencias más duras de su trayectoria.

Carlos Ortega, presidente de la Comisión Autonómica de Cooperación Internacional de Cruz Roja.
Carlos Ortega, presidente de la Comisión Autonómica de Cooperación Internacional de Cruz Roja. | La Región

Carlos Ortega (Madrid, 1956) lleva dos décadas participando en operaciones humanitarias tras algunas de las mayores catástrofes internacionales. Ha intervenido en emergencias como el terremoto de Haití, la epidemia de ébola en Sierra Leona o las inundaciones de Kenia. Este jueves, a las 19,45 horas en el centro cultural Marcos Valcárcel, participa en el Foro La Región donde explicará cómo opera Cruz Roja en estos contextos tan complicados.

Pregunta. ¿Cómo funcionan las unidades internacionales de Cruz Roja?

Respuesta. Están preparadas para actuar en cualquier parte del mundo cuando se produce una gran catástrofe. Trabajamos dentro de un operativo coordinado por la Federación Internacional de la Cruz Roja, con sede en Ginebra. Nunca actuamos de forma aislada. Cruz Roja Española dispone de unidades de atención sanitaria, agua y saneamiento, logística, telecomunicaciones, distribución de artículos de primera necesidad y apoyo psicosocial. Todas trabajan de manera coordinada con las de otros países.

P. ¿Cuánto tiempo puede pasar desde una catástrofe hasta que comienzan a trabajar sobre el terreno?

R. Cuando la Cruz Roja del país afectado no puede responder por sí sola, solicita apoyo internacional. Un equipo multidisciplinar evalúa las necesidades y determina qué unidades deben intervenir. Están diseñadas para llegar al terreno en tres días, aunque depende de la emergencia. Un terremoto exige una respuesta inmediata, mientras que las inundaciones pueden evolucionar progresivamente. Yo fui jefe del primer equipo de agua y saneamiento desplegado en Haití tras el terremoto de 2010. Al día siguiente ya estábamos volando hacia allí.

P. ¿Qué profesionales integran estas unidades?

R. Son personas con trabajos habituales. Por ejemplo, en las unidades de agua y saneamiento hay ingenieros, químicos, fontaneros o electricistas. Cada año se convocan cursos abiertos también a personas externas a Cruz Roja. Cuando surge una emergencia, reciben un WhatsApp preguntándoles por su disponibilidad y se selecciona al equipo.

P. Usted ha trabajado especialmente en unidades de agua y saneamiento. ¿Por qué resultan tan importantes?

R. El agua, el saneamiento y la higiene van de la mano. Son fundamentales para evitar enfermedades y muertes. Consumir agua contaminada puede llegar a causar incluso epidemias. También necesitamos letrinas y sistemas adecuados para gestionar los residuos, porque los microorganismos pueden transmitirse a través de las manos, los insectos o los roedores. Yo mismo he sufrido diarreas durante algunas misiones por consumir alimentos que no habían sido manipulados adecuadamente.

P. ¿Hasta qué punto hay que improvisar al llegar a un lugar en una situación de emergencia?

R. Contamos con la colaboración de la Cruz Roja del país y con los informes de los equipos de evaluación. Pero una cosa es la información y otra lo que encontramos. Por ejemplo, podemos tener que localizar fuentes de agua adecuadas para instalar plantas potabilizadoras y no conocer sus condiciones exactas. Cuando llegan los primeros equipos, la situación puede ser caótica. Necesitamos flexibilidad, iniciativa y colaborar estrechamente con las comunidades afectadas.

P. ¿Y cómo saben cuándo ha llegado el momento de retirarse?

R. Normalmente, las operaciones se prolongan durante cuatro rotaciones, unos cuatro meses. La prioridad es que la Cruz Roja del país pueda continuar trabajando mientras persistan las necesidades. Donamos los materiales para que puedan seguir utilizándolos. Lo importante es dar continuidad a nuestro trabajo.

P. Lleva desde 2006 participando en emergencias internacionales. ¿Cuál ha sido la experiencia que más le ha marcado?

R. Sin duda, la epidemia de ébola en Sierra Leona. Estuve en un centro de tratamiento como responsable del equipo de prevención y control de infecciones. Nuestra misión era evitar que el virus saliese del centro y proteger al personal sanitario. Los pacientes permanecían aislados en tiendas y seguíamos protocolos muy estrictos. Cuando llegábamos por la mañana, casi todos los días encontrábamos una o dos personas que habían fallecido prácticamente en soledad. También teníamos un equipo encargado de los enterramientos en un cementerio próximo y yo acudía con ellos casi a diario. Aquello me impactó muchísimo, para mí fue muy duro.

P. ¿Qué ha aprendido del comportamiento humano cuando las personas lo pierden prácticamente todo?

R. La enorme capacidad de resiliencia de muchos pueblos y la poca que quizás tengamos nosotros. Me impresionó la respuesta de Filipinas después del supertifón de 2013. Son comunidades acostumbradas a sufrir desastres y tienen una capacidad extraordinaria para levantarse. Eso nos enseña a valorar nuestra sanidad, educación y estado del bienestar. También que las personas tienen las mismas capacidades en todas partes. La diferencia está en las oportunidades de formación que reciben.

P. En una memoria de Cruz Roja contó que uno de los mejores regalos de Navidad que recibió fueron unos plátanos de una familia de Kenia.

R. Todavía me emociono al recordarlo. Fue en 2006, cuando me desplegué en Kenia después de unas inundaciones. Muchas familias habían abandonado sus aldeas y se refugiaban en campamentos de desplazados. Eran personas que habían salido prácticamente con lo puesto. Una familia que colaboraba con nosotros me ofreció un racimo de plátanos por Navidad. Aquella comida no les sobraba y, sin embargo, quisieron dármelos. Lo importante no era el regalo, sino el sentimiento que había detrás. A mí me llegó al corazón.

P. Se cumplen dos años de la DANA de Valencia. ¿Qué lecciones deberíamos extraer?

R. La preparación ante una catástrofe es tan importante como la respuesta posterior. Un fenómeno natural puede tener una intensidad similar en España, Pakistán o Bangladesh, pero sus consecuencias son diferentes dependiendo de las infraestructuras y de la preparación de la población. En países que sufren habitualmente inundaciones o terremotos, Cruz Roja prepara a las comunidades mediante sistemas de alerta temprana y refugios. Hay lugares que, precisamente porque conviven con estos fenómenos, pueden estar incluso más avanzados que nosotros en esto.

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