García Castellón: “Los incendios han demostrado que el Estado autonómico no funciona”

FORO LA REGIÓN

El juez jubilado Manuel García Castellón acudió al Foro La Región para presentar su libro “Habla, para que se conozca”

Manuel García Castellón se dirige al público; a su lado, Leonardo Álvarez, encargado de presentar al ponente.
Manuel García Castellón se dirige al público; a su lado, Leonardo Álvarez, encargado de presentar al ponente. | La Región

El juez jubilado de la Audiencia Nacional, Manuel García-Castellón, protagonizó ayer un intenso Foro La Región celebrado en la Confederación Empresarial de Ourense y en el que repasó sus décadas de carrera en el “ojo del huracán” judicial. Con motivo de la presentación de su libro, “Habla, para que se conozca”, el magistrado ofreció un relato crudo sobre las presiones del poder, las carencias de la Constitución y su experiencia en la lucha contra el terrorismo y la corrupción, dejando titulares contundentes sobre el funcionamiento de la justicia en España.

El juez decano de Ourense, Leonardo Álvarez, fue el encargado de presentar a Manuel García-Castellón, una labor que calificó como “un placer, un orgullo y un honor” al tratarse de un compañero que ha ejercido durante años en plazas “tan complicadas como la Audiencia Nacional”.

Durante el repaso a su trayectoria, Álvarez recordó que García-Castellón ingresó en la carrera judicial en 1977 y llegó a la Audiencia Nacional en 1993 para “sustituir a Baltasar Garzón”. También destacó su etapa internacional como juez de enlace en París y Roma, antes de regresar al juzgado donde instruyó “causas muy mediáticas como Banesto, Púnica, Lezo, Kitchen” o el caso “Tsunami Democrátic”. También mencionó su papel en investigaciones sensibles como el asesinato de Miguel Ángel Blanco o el atentado contra José María Aznar.

Finalmente, Álvarez hizo alusión a la reciente jubilación del magistrado en 2024, recordando que fue sustituido en su juzgado por el “admirado expresidente de la Audiencia Provincial de Ourense, Antonio Piña”.

García-Castellón comenzó recordando su llegada a la Audiencia Nacional en los años 90, una época marcada por los GAL y el terrorismo de ETA. Rememoró el consejo profético que le dio entonces Siro García, presidente de la Sala de lo Penal: “Haz lo que quieras, pero que sepas que si no haces lo que quieren los poderosos, te van a tratar de destruir personal y profesionalmente”. A lo largo de los años, confesó haber comprobado que aquella advertencia “se quedó corta” y que “el mundo de las sombras existe”.

Para ilustrar estas presiones, relató un episodio vivido durante la instrucción del caso GAL, cuando intentaron intimidarle insinuando que había comprado una bicicleta con fondos reservados, un intento de chantaje que se desmoronó al demostrar que la había pagado de su bolsillo. “Fue la primera lección gorda... ese mundo te impone”, reconoció.

Críticas a la Constitución

Los padres de la Constitución pusieron las luces cortas, pero no las largas para prever problemas futuros

El magistrado se mostró muy crítico con la arquitectura legal del 78. Aseguró que los padres de la Constitución “pusieron las luces cortas, pero no las largas”, incapaces de prever problemas futuros. Fue especialmente duro con el artículo 25, que orienta las penas a la reinserción: “Díganme a mí, ¿quién reinserta a un psicópata?”, se preguntó, aludiendo a asesinos reincidentes.

También cargó contra la gestión territorial, utilizando las recientes tragedias como la dana o los incendios para demostrar que “el Estado autonómico no funciona”. Además, lamentó el caos competencial donde “la competencia es mía, es tuya, y mientras tanto, el desastre”.

¿Justicia solo para ricos?

En el turno de preguntas, García-Castellón no eludió cuestiones espinosas. Al ser preguntado sobre si existe una justicia diferente para los ricos, el juez explicó que esta desigualdad no radica tanto en pagar abogados caros, sino en “las relaciones que tienen ellos”, capaces de influir y tergiversar procesos. “Al final el dinero tiene un poder, yo lo he visto de cerca”, admitió.

Finalmente, repasó sus años como juez de enlace en Francia, denunciando la falta de colaboración en la lucha antiterrorista, algo que atribuyó a un rencor histórico. “Su actitud nos ha costado cientos de muertos”, afirmó, lamentando que “no nos han ayudado” durante años. Pese a todo, defendió su independencia hasta el último día: “Yo no me podría mirar al espejo si hiciera lo que me dice uno u otro”.

El caso del fiscal general del Estado

García-Castellón se pronunció sobre la sentencia condenatoria al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, recurriendo a una metáfora para explicar la gravedad de la revelación de secretos. Comparó el caso con el de un médico que revela la enfermedad grave de un paciente famoso; si el rumor se extiende, los periodistas cumplen con su deber al publicarlo, “pero el problema viene cuando el médico lo cuenta... él está desvelando un secreto”. Concluyó que la revelación de información por parte de quien debe custodiarla es un hecho que “no me gusta”.

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